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Demasiado puta para ser virgen

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

La vida nos escarmienta día tras día, nunca te imaginas lo que te puede pasar; esto pasó tiempo atrás cuando aún era una joven que creía que algún día encontraría a mi príncipe azul cosa que ya dudo de su existencia .
Acababa de romper mi relación con mi primer novio un chico el cual me había mal acostumbrado, casi volviéndome una pequeña ninfómana, el deseo sexual y el no poderme saciar por mis propios medios me hizo fijarme en un hombre mucho mayor que yo; era un hombre de unos 35 años yo por aquel entonces tan sólo contaba de 20 años, nunca había mantenido relaciones sexuales.
El era el amigo del novio de una de mis mejores amigas, un hombre que en un principio fue dulce y cariñoso, al paso del tiempo se transformó en alguien que mejor no quiero entrar en ese tema.
Llevaba unos días saliendo con él, y me invitó a cenar a su casa, me preparó una romántica cena a la luz de la luna en la terraza de su casa, era un hombre súper romántico, una cena con el techo lleno de estrellas, una dulce melodía sonaba de fondo, haciendo que la noche fuera realmente mágica, especial.
Después de la cena, me propuso que hiciéramos el amor, en ese mismo instante le confesé que era virgen; y que no sabría si iba ha estar a la altura de las circunstancias; me dijo que nos desnudásemos lentamente, me besó mi cuello largamente, su lengua era una brasa encendida, y suavemente se apoderó de mis pechos y yo dejé mi cuerpo desnudo sin ningún pudor; el también estaba desnudo, empezó a acariciar toda mi piel sedienta de sexo, sus dedos masajeaban mis tetas y los pezones eran juguetes entre sus hábiles dedos, su boca me succionaba con gran pasión el pezón que esta durísimo y le daba de beber de mi lechita caliente, dos dedos bajaron a mi xoxito húmedo, excitado, agrandando mi cuevita en cada masaje, creía morir en cada movimiento.-
Yo también empecé a acariciar su cuerpo, vi su miembro erecto, duro, desafiante y no dude en cojerlo entre mis manos y acariciarlo, tanto tiempo desee tener una cosa así entre mis dedos, sólo temblaba por lo enorme que me parecía y que me iba a destrozar toda por dentro, lo pajeaba abajo arriba y en su glande aparecieron unas gotitas que me incitaron a introducírmelo en la boca para que a él también le gustase la experiencia, tenía miedo a perderle y tenía miedo a dar ese gran paso pero me guardé mis miedo, yo llevaba mucho tiempo estando caliente y sin poder apagarme así que dejé que el deseo me llevara, no tuvo precauciones al penetrarme me la metió sin más toda entera bruscamente dentro, sin preocuparse de mis dolores o mis placeres, sentí como si dentro de mis entrañas algo se hubiera roto., el dolor era intenso pero más grato era el placer de esa polla dentro de mi, sentir ese ardor, su fricción, cada una de las venas, de sus músculos, cada embate era cada vez más rico, más delicioso, más espectacular, notaba como su miembro entraba dentro de mi húmeda vagina haciendo que deseara cada vez con mas pasión que entrara y saliera, no podía estarme quieta, cada espasmo de mi conchita era una contracción placentera mirando a sus ojos veía todo su morbo y su deleite al desvirgarme.-
Yo no paraba de mover las caderas, en círculo acompañando la entrada y salida de ese enorme polla que se adueñó de todo mi ser, mis gemidos eran constantes, el golpear de sus huevos en mi culo eran fascinantes....mis orgasmos salian uno tras otro como si la compuerta de todos mis deseos, de mi calentura estuvieran allí esperando ese momento tan divino y placentero.....
Me pidió que me sentara sobre él, realmente tenía su miembro muy duro y me parecía mentira que me lo pudiera tragar todo, me senté lentamente, y ya no sentí dolor alguno sólo placer increíble, mis movimientos en un principio eran torpes, pero mi deseo de sentir más y más placer me hacía moverme más enérgicamente, subía y bajaba como una poseída por las ansias de sexo más y más sexo, dándole y dándome más placer, las gotas de sudor se unían a las de mis jugos que como torrente corrían entre mis piernas.
Estuvimos durante horas follando y gozando el uno del otro; cuando estábamos los dos desfallecientes sobre la cama dijo unas palabras que jamás podré olvidar, me dijo:.... a qué incrédulo intentaba convencer, que era demasiado puta para ser virgen...., nunca pensé que unas palabras pudieran doler tanto, cada vez que mantengo relaciones sexuales me vienen a la cabeza esas palabras; quien sabe si mi comportamiento instintivo como el de los animales me hacia buscar el placer, pero que era virgen lo puedo afirmar; siempre había imaginado una primera vez dulce y tierna, con alguien que me amara dulcemente pero fue una noche de sexo salvaje y sin control.
Si se pudiera borrar partes de la memoria, esta es una de las múltiples vivencias que yo borraría, muchas veces pienso que tal vez pudiéramos suprimir el pasado, pero esto nos forja a cada uno de una manera, tal vez me vean muy puta, aunque nunca me he sentido puta.

 

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