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El día que fui mensajero

Publicado por Otrolo Comas el 03/02/2015

Tengo la suerte de ser socio fundador de una startup en España. Como todos los comienzos, no ha sido fácil el transitar el camino del éxito, pero ha sido gratificante hasta ahora. Por ello, cuando empiezas tienes que ser un poco de todo y a mi, en este caso, me tocó ser el mensajero.

Teníamos planificado un evento en horas de la mañana, una semana antes de navidad y necesitábamos un roll-up o pendón con nuestra publicidad para enseñar nuestro producto. Uno de mis socios contactó con una empresa que los hacía baratos, de excelente calidad y en menor tiempo. Un día antes del evento, nos comunican que el roll-up está listo y que podemos pasar buscándolo. Me apresto yo a buscarlo sin pensar en lo que iba a suceder.

Después de haber pasado unos 20 minutos buscando el local donde estaba la imprenta, al fin logro dar con la puerta. Toco el timbre y me recibe un señor. No llegará a los 40, pero más de 35 tenía. Tenía unas canas que a mi me matan, y se veía que hacía ejercicio, no era un músculo andante, pero se conservaba muy bien. Lo único que no me cuadraba con ese cuerpo, era su culo. Era el propio culo de viejo: grande, muy grande y el pantalón que tenía ese día no lo ayudaba, pero contradictoriamente, la parte de adelante le hacía ver un paquete muy apetecible. De hecho se le notaba un poco cierta redondez que no me dejaba concentrarme en otra cosa.

- ¿Tienes prisa? -me pregunta- porque tengo que hacerte la factura y no he tenido tiempo de imprimirla.

Le digo que no pasa nada, que me espero y así lo hice. En ese momento le entra una llamada y mientras habla por teléfono, yo me le quedo viendo el paquetote que tenía. En esos segundos, mi mente cochina empezó a volar y me imaginé cualquier cantidad de cosas que me trajeron como consecuencia una incómoda erección que no tenía como esconder. Cuando termina la llamada, me dice que lo disculpara por la espera, que era un cliente que había quedado con él, pero que no se iban a ver. No sé si era el día, pero todo se estaba confabulando para que éste encuentro se diera.

Cuando fue a imprimir la factura, la impresora estaba casi sin tinta. Cosa que nos causó mucha gracia, porque los 2 coincidimos en que cuando uno está medianamente apurado, siempre pasa algo... Rápidamente fue al almacén a buscar los cartuchos de repuesto y de repente escucho un golpe de algo que se ha caído al piso e inmediatamente uno estruendoso: "ME C.... EN TODOS TUS MUERTOS...!!!" Debo admitir que sentí un poco de miedo al escuchar aquello, pensando que era un serial killer que iba a salir con un cutter a trocearme en pedazos.. Nada más alejado de la realidad...

Le pregunto inocentemente: "¿Tío estás bien...?" Sin esperar respuesta pregunto de nuevo: "¿Necesitas ayuda..?" Y escucho un "Si, por favor" con rabia mezclado con un poco de vergüenza. Cuando paso el umbral de la oficina, lo veo tirado en el piso con varias cajas de cartuchos regados a su alrededor y una caja de cartón que estaba en su tobillo. Resulta que le había caído tinta líquida de color azul en sus pantalones de color kaki.

La palabrota no fue por el golpe, sino por los pantalones. Al ver aquella imagen, me apresuro a ayudarlo. En el momento que lo estoy levantando del suelo, no sé qué movimiento hicimos los 2 que sentí su paquete en mis nalgas, cosa que me encendió de nuevo. Al darse cuenta de eso, me pide disculpas con una cara de avergonzado que era primera vez que se la veía a un hombre. Dicha cara hasta me pareció tierna.

En eso tomo una silla que estaba cerca y lo siento en ella. En el momento que lo senté mi mano izquierda estaba en su hombro pero mi mano derecha estaba en su muslo, muy por encima de lo normal. Debo confesar de nuevo que lo hice a propósito, con mi dedo medio pude tocar parte de ese paquete que se veía más rico cuando se sentó. Él se dio cuenta de lo que hice, pero no le dio importancia. Al menos lo creí así.

Una vez sentado, me ofrecí a limpiar un poco el desorden de las cajas y la tinta líquida que se había esparcido por el suelo. En eso le digo que fuera al baño a sacarse la tinta con agua y jabón antes que se secara. Y así lo hizo.

Cojeando un poco se acercó al baño y escucho como sonaba el agua mientras él decía cosas que no lograba entender. Tal vez resongando por haberse manchado los pantalones. Mientras, yo seguía en el suelo, secando la tinta con papel. En eso me pregunta que si quería un café, a lo que le respondí que si sin verle. Cuando terminé de medio limpiar, escucho que el grifo se cierra y sale él del baño a hacer el café pero con todo el pantalón mojado. Parecía que se había meado completamente.

Mi mirada se fue directa al paquete y sin ver a otro lado le dije: ¿Tienes un calefactor...? Y él me responde: "Sí, por qué..?" A lo que yo le respondo: "Porque puedes dejar tus pantalones encima para que se sequen más rápido. Ahora que no tienes que ir a la cita con el cliente, tienes más tiempo para que se sequen por completo". Lejos de pensar que me diría que estaba loco, me dijo: "tienes razón, así lo haré." Y delante de mi se los bajó.

Quedó en unos boxers verdes que me derritieron. El paquete se le veía demasiado rico. Si hubiese sido por mi se los bajaba, le comía la polla y luego me lo follaba ahí mismo. Así con sus boxers verdes se fue a hacer el café. Me siento en la silla donde estuvo él a esperar el ansiado café y escucho que me dice: "tu también..?" No entendí lo que me decía hasta que se acercó con la taza de café en una mano y apuntando a mi pantalón con la otra: resulta que también me había manchado con la tinta azul...

"Creo que voy al baño" dije riéndome, a lo que me responde: "todo tuyo..." Cuando estoy en el baño veo que la tinta había manchado una buena parte del pantalón. Menos mal que salía con agua y jabón. Sin embargo terminé empapado y decidí quitarmelos. Salí del baño en boxers y le dije: "hay espacio para éstos también..?" Sentí que su mirada me analizó cada centímetro del cuerpo, algo que hizo encenderme, una vez más.

- "Precisamente hay otro calefactor por acá..." dijo mientras lo traía. En lo que está colocando mis pantalones en el calefactor, le digo bromeando: "mejor me hubieses enviado la factura por mail..." A lo que soltó una risa que me terminó de matar. Era inevitable que mi mirada se centrara en su paquete, y creo que hasta se sintió incómodo. Tenía unas ganas de agarrárselo y no soltarlo por un buen rato.

Para romper ese silencio corto que hubo, le pregunto sobre su vida. Me dice que está casado, con su novia de toda la vida y que tenía la imprenta con otros 2 socios. Cuando me está contando todo eso, él estaba apoyado a un estante donde estaba la cafetera y yo estaba al frente de él. Mientras hablaba me acerco a ese punto, para servirme otra taza (porque realmente el café estaba muy bueno).

Me la sirvo y me quedo cerca escuchando atentamente lo que me dice y justo cuando él se va a servir otra taza de café, dejo la mía cerca, me acomodo la polla para tenerla hacia arriba y me pongo detrás de él y se la empujo en todas sus nalgas. En eso le digo al oído: "Si esta mañana me hubiesen dicho que iba a estar con otro tío, los dos en boxers y tomando café no me lo creería, pero mira como son las cosas..." En eso le empujé mas la polla, que ya estaba durísima y lo rodeé con mis brazos. Mientras uno se lo metí por debajo de su camisa tocando su pecho peludo y jugueteando con sus pezones, con el otro lo tomé por la cintura.

Su respiración se volvió más rápida, sentía su corazón a mil y hasta me pareció que estaba asustado. Mientras que una de mis manos está ocupada pellizcando sus pezones, la otra ya estaba tocando el paquete por encima del bóxer. La polla estaba creciendo tímidamente, pero sentía que cada vez se iba poniendo más dura mientras le mordía la oreja derecha. Cuando voy meter mi mano en el bóxer me dice entre jadeos:

-"Por favor no sigas, no quiero hacerlo. No soy gay, estoy casado. No quiero hacerle daño a mi mujer..." Me sentí sorprendido por lo que me decía pero tampoco hacía nada para apartarme. De igual modo mi mano bajó y tocó esa pedazo de polla. Ya estaba dura. Le sobé los huevos y los pelos que tenía. Cuando se la toqué lanzó un gemido de placer que me estremeció...

Le digo: "no seamos gays, seamos 2 tíos que se dejan llevar por el momento disfrutando de su sexualidad y de su cuerpo... ¿Te parece bien..?

Lo volteo y quedamos cara a cara.. Le pregunto de nuevo: "¿Te parece bien..? A lo que me responde mirándome fijamente a los ojos: "Sí, me parece bien..." Lo pongo contra la pared y empiezo a restregar mi polla con la de él, esa sensación es indescriptible: de lado a lado, de arriba a abajo.. La cara de placer que tenía valía millones.

Lo intento besar y no se deja, le beso el cuello y le muerdo las orejas de nuevo, trayendo como resultado gemidos cada vez más persistentes. Le agarro una mano, se la pongo en mi nalga y lo beso mientras sigo restregando mi polla con la de él. Al fin me responde el beso y me agarra la otra nalga. Tiene las 2 manos ocupadas jugando con mis nalgas, apretándome contra su cuerpo que ya empieza a lanzar las primeras gotas de sudor. Me besaba como un poseso, algo que yo respondía de la misma manera; en mi vida había estado tan excitado como ese día.

Mientras nos besábamos, mi mano fue directa a su paquete, cuando se lo agarré gimió de nuevo, se notaba que le encantaba que le tocaran la polla. El bóxer estaba ya mojado de todo el líquido preseminal que le salía.. Quería bajar y probar esa polla, pero no me dejaba... Me decía que besaba muy bien y que tenía tiempo sin probar una boca tan deliciosa como la mía. ¿A quién no le gusta ese tipo de comentarios..? ;-)

Me logro zafar metiendole un dedo en su boca y empiezo a bajar besando su pecho con pelos grises que lo hacían ver más macho de lo que era(todavía lo recuerdo y me sigo excitando). Beso sus pezones, me quedo pegado a ellos como un cachorro en la teta de su madre y mi otra mano bajándole el bóxer, tocando esa polla caliente, mojada por el líquido, masturbandole poco a poco... Sigo bajando, me quedo en su ombligo y en su vientre, sus pelos me volvían loco...

Y al fin la pude ver: era un polla cuidada, rosada, no tan grande, pero tampoco tan pequeña... Creo que unos 16 cm debía medir... En fin, era un sueño tener esa polla delante de mi y mejor fue cuando me la metí en la boca y empecé a chupar... Aitor (así se llama) empezó a gemir de placer como un loco, yo estaba demás de excitado y empecé a mamar como si no hubiese un mañana. Mientras se la chupaba, aproveché para tocar sus nalgas y empezar a jugar con los dedos en su ano: me mojé los dedos en saliva y empecé a tocarle el ojete.

Los gemidos se hacían más sonoros, a medida que chupaba, más se iba abriendo el orificio. Me dolía la mandíbula de tanto mamar así que decidí chuparle los huevos, jugaba con ellos mientras le tomaba la mano y le decía que se masturbara. Así lo hizo y yo me pasé por debajo de sus piernas y tuve sus nalgas en mi cara. El beso negro nunca me ha gustado hacerlo, pero ese día lo quería hacer y se lo hice...

Le metí la lengua muchas veces y los gemidos ya eran gritos, gritos de placer que me tenían a millón, gritos que me hubiesen hecho levantarme y follarmelo sin contemplación, pero no lo hice porque no quería hacerlo a pelo. Si no tenía condones, no lo iba a hacer... Sin embargo, ahí estuve, comiéndole el culo por unos 5 minutos creo.. 5 minutos que le di el placer de experimentar, 5 minutos que hicieron que 2 de mis dedos entraran en su ano, sentía cómo se masturbaba por las contracciones que su culo hacía y eso me tenía loco..

Mi polla a todas estas estaba que reventaba mi bóxer. Cuando termino con su culo me vuelvo al frente a comerme de nuevo su deliciosa polla. Esta vez tomo una de sus manos y la pongo en mi cabeza: no dudó ni un segundo en agarrármela con las 2 y empezó a follarme la boca. Que sensación tan divina la que sentí en ese momento porque sabía que ya estaba por correrse y así fue... Sentí ese líquido caliente en mi boca espeso que se quedó en mi lengua, yo no me perdía nada de ese néctar y él seguía corriéndose una y otra vez, creo que lo hizo unas 4 o 5. Me la tragué y luego le limpié con mi lengua los restos que quedaban.

Cuando ya estaba limpia, Aitor se la agarró y me la pasó por toda la cara, medio flácida, medio dura. Su respiración era rápida, muy rápida. Cuando terminó de pasarme su polla por la cara, la volví a limpiar y le subí los boxers de nuevo agarrándole el paquete. Subí y quedé cara a cara con él y le dije: "Creo que te pareció bien..." Él no dijo nada, sólo me besó de la manera más tierna que me hayan podido besar..

Me dijo que era primera vez que le hacían lo del culo, que descubrió un placer que no conocía, que la mamada fue la mejor que le han hecho hasta ese día, que ni la mejor puta de Bilbao le había comido la polla de esa manera y que los besos habían sido lo mejor... Me abraza fuerte y me da las gracias por haberle hecho sentir tanto placer, que ni su esposa le ha dado tanto.

Como se pueden imaginar, el café se enfrió y los pantalones estaban casi listos para secarse. Cuando el abrazo se termina, Aitor me pregunta:

- ¿"Y tú...? No puedes quedarte así.."

A lo que le respondí:

- "Tranquilo no pasa nada, hoy el placer ha sido todo para ti..."

- "No, quiero que sientas lo que sentí y quiero devolver el favor..."

No había terminado de decir eso cuando sus manos me agarraron las nalgas y me empujó hacia él. Me besó tranquila y apasionadamente, sintiendo que su polla se iba poniendo dura de nuevo y en un cambio un poco torpe, se puso de cuclillas quedando su cara a la altura de mi bóxer. Me tocó por encima de la tela primero y luego me la sacó con movimientos bruscos y hasta un poco dolorosos. Me hizo recordar la torpeza del primer día que todos hemos experimentado alguna vez en nuestra vida.

Me empieza a comer la polla, la cual estaba durísima. Mientras chupaba, me hacía un poco de daño porque me mordía y me llegaba a molestar un poco, sin embargo quería que siguiera porque el solo hecho de tener un macho comiéndote la polla es para guardarla en tu subconsciente y recordarla siempre. Cuando el dolor era más intenso que el placer, decidí sacar mi polla de su boca y empecé a pajearme en frente de él, pasándosela por toda la cara, eso le gustó mucho..

Justo antes de correrme me dijo:

- "Quiero probar tu lefa..."

Y le cumplí su orden. Me masturbé unos minutos más mientras la punta de su lengua me tocaba el glande y, cuando no pude contenerme, se la volví a meter en la boca. Aitor casi que se ahogaba con la cantidad de semen que me salió y entre arcadas se lo tragó todo... Me limpia la polla con su lengua y me hace lo mismo que le hice yo a él..

Cuando se pone de pie de nuevo frente a mi, me dice con una sonrisa maliciosa pero bonita a la vez:

- "Esto debo borrarlo de las lista de cosas que debo hacer antes de morir..."

Nos quedamos abrazados, de pie, durante un buen rato.

- "Bueno, es hora de imprimir esa factura..."- dijo

Fue hacia donde estaban los pantalones y me acercó el mío... No estaba del todo seco, pero no se veía que estuviera mojado porque eran unos vaqueros oscuros. Nos vestimos y me dice que esto tenemos que repetirlo con más tiempo para poder hacer otras cosas... Le respondí que más temprano que tarde nos veríamos. Le dí mi tarjeta con mi número de móvil. Tomó el suyo, me agregó a su agenda de contactos y el primer mensaje que me envió fue una foto agarrándose el paquete que se tomó en frente de mi... Con esa foto deliré varios días masturbándome...

Cuando al fin pude tener la dichosa factura en mis manos, me dijo que más pronto de lo que creíamos íbamos a estar juntos otra vez. Y así fue. Cuando me fui me dio otro beso, pero está vez fue intenso, como si no quisiera dejarme ir... Lo cierto es que tampoco me quería retirar, me quería quedar con él conociéndonos más... Al final lo dejamos así y mantuvimos el contacto por una semana, entre bromas, relatos de su vida, fotos calientes de su cuerpo y del mío... El día después de navidad nos vimos y bueno... Se imaginarán lo que pasó... En otro relato se los cuento... ;-)

 

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