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Primera Vez

El profe

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Empezaré a describirme, una adolescente casi adulta, delgada, un tanto alta y pues con una gran ilusión que terminó con lo poco de inocencia que tenía.

Todo ocurrió el primer día de clases de quinto de preparatoria, todos formados esperando el discurso del director del plantel para subir a los salones correspondientes.

Como todos los años yo llevaba mi pequeña faldita, ya que me agradaban las miradas morbosas de los demás; fue entonces cuando sentí el roce de una pierna en mi muslo y el apretón de un paquete que estaba posado en mi culo, lo sentí, mis manos bajaron y tocaron su erecto pene arriba de su ropa, y de reojo percibí que se trataba de mi profesor de física.

Con una mirada coqueta se retiró, siguió la ceremonia y subimos a los salones, pero ¿cómo era él? Se le podría describir como a un perro en brama , moreno, de complexión media, pero lo que más atrajo mi mirada fueron esas colgantes bolsas que su cara marcaba, su enferma y caída piel grasosa y brillante que reflejaba al caminar.

Las clases comenzaron y mi serenidad se interrumpió al recordar el día anterior, por un extraño momento, deseaba tenerlo, pero eso sólo causaba que mi rajita se mojara cuando lo recordaba. Entró al salón de clases con su triste caminar, se sentó y mis piernas empezaron a desear abrirse frente a su miembro.

El me veía, me respiraba al oído y acariciando mi pierna resolvía las dudas más estúpidas para estar cerca de mi, pero habría pasado un mes antes de que nuestros encuentros comenzaran a fluir.

Bajando las escaleras, un día aburrido de clases, vi en el descanso de la misma al profesor, que estaba recogiendo unos libros que había tirado; me agaché a ayudarlo y mi escote dejaba ver parte de mis senos.
El tocó mi mano solté lo que me estorbaba y toqué con una mano su hombro y simultáneamente la otra rozaba su entre pierna.
Mi boca deseaba el fluido de su lengua, pero no resistió al carnal deseo y lo bese, el respondió como un sediento huérfano de la calle, su lengua envenenó mi garganta hasta saciarse.
Tocó mis senos, y su jadeo se desprendía , bajó el cierre de su pantalón y su pene morado, hinchado de locura sudaba y vertía por su pantalón su cálido elixir.

Me detuve, separa mi cuerpo de él, cuando éste extrañado de mi reacción sujetó mi cintura, bajó mi pantalón e introdujo sus torcidos dedos en mi concha y se percató de mi virginidad, eso lo hizo explotar así que sacó su mano, subió tres escalones y atrajo mi cabeza hasta que mi lengua le hiciera una mamada espectacular en la polla, recorrí cada flujo y carnosidad que su miembro tenía.
El cerraba los ojos y mordisqueaba sus labios deseándome cada vez más.

Faltaban veinte minutos para que terminara la clases y tenía que regresar a mi salón, pero él me convenció de dirigirme al baño de maestros, al cual solo se entra con llave. Él entró primero y me dio la señal para acceder al mismo. Nos empezamos a besar su transpiración empezó a brotar, bajó el tirante de mi blusa, saboreo mi cuello y me desnudó poco a poco hasta que solo quedaba mi pequeña tanguita de “pooh”
.
Le quité la corbata y rápidamente desabroché su camisa blanca. Mis senos los mordisqueaba y mis nalgas arañaba, apretaba con furor, gemía, quería gritar. Con sus dientes desquitó su frustración sexual arrancándome la tanga.

Posó su caído y delgado trasero en el escusado y con su verga levantada me penetró como una llave a un candado, el desflore y el abrirse paso al placer , fue beber ambrosía .
Nuestra cabalgata duró solo quince minutos durante los cuales llegué a un orgasmo.
El toque se escuchó y con prisas y dificultades me vestí, sólo un pequeño regalo le fue otorgado , es un secreto muy especial pero no puedo mencionarlo en esta momento.

Al subir al salón después del descanso, tenía la sensación de su jugoso miembro y mis manos acariciaban mis piernas y mi vagina para no perder su sabor .

Así siguieron los encuentros hasta el fin de año, el fue despedido por causas no reveladas y actualmente trabaja en la universidad.
De vez en cuando me va a visitar al colegio, e incluso me va a dar clases particulares en mi casa, y claro mi repaso de las clases que me dio en el pasado y de las cuales aprendí mucho, ya que los resultados con mi anterior pareja fueron realmente buenos.
En fin este ha sido mi historia, espero haberlos entretenidos por algunos momentos, hasta entonces.
FIN

 

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