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Noche fantastica con el chico de mis sueños

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Era un sábado por la noche del mes de Junio, yo llevaba a mis amigas a casa con el coche, después de haber estado de fiesta por las zonas de marcha a las que nos gusta ir. Después de dejarlas en el barrio y disponerme a ir a casa me llego un mensaje al móvil de un chico del cual estoy enamorada y con el que tenía una relación un tanto extraña. Es un chico bastante normal de estatura media, tez clara, pelo oscuro rizado y con un piercing en la lengua, quizás no es un chico 10 pero a mí me trae loca.

Me decía que había estado de fiesta con los amigos y ahora ya estaba en casa solo. Me invito a que me acercase hasta allí y así hablábamos. Yo no me lo pensé dos veces ya que necesitaba verle y me fui para su barrio que estaba a la otra punta de donde yo me encontraba. Ya conocía la calle y el portal donde vivía, porque una vez le vi entrar allí, pero como el piso no le sabía le di un toque al móvil y m abrió. Subí las escaleras, pensado que quizás estaba haciendo una locura y que si mis amigas supiesen donde estaba en esos momentos me iban a buscar y me llevaban a casa de la oreja…pero bueno, ya había llegado. Me esperaba con la puerta abierta, nada mas verme me dio un cariñoso beso en la mejilla, me cogió de la mano y me guió hasta el interior. Aun le duraba la borrachera que se había pillado, bebiendo calimotxo, con los amigos pero eso ya me lo imaginaba sino quizás no me hubiese escrito. El sabía perfectamente lo que yo sentía por él y meses antes él me había dicho que me quería pero en ese momento no sabia si sentiría lo mismo. Guardó mi abrigo me invito a tomar algo y nos sentamos para charlar en el sofá.

Mientras hablábamos, él estaba cada vez más cariñoso y eso me hacia suponer lo que le estaba pasando por la cabeza, cosa que yo ya había pensado desde que me envió el mensaje. Le dije que había venido a hablar con él para aclarar las cosas, que no me hiciera sufrir más ya que le quería mucho. No lo pude evitar y comencé a llorar, el contesto diciendo que me dejase llevar, que no tuviese miedo. Se acerco, secó mis lágrimas, acaricio mi pelo, m volvió a besar en la mejilla y poco a poco se aproximo a mis labios. Los besó con dulzura hasta que nos fundimos en un apasionado beso. Yo estaba en una nube porque miles de veces me había imaginado ese momento, yo deseaba besarle y por fin había llegado el momento. Tocaba su pelo rizado mientras el me besaba el cuello, volvíamos a besarnos sin parar y sentía su lengua con el piercing jugando con la mía. Así estuvimos durante bastante tiempo y yo era feliz solo con vivir esos momentos.

Después me dijo que esperase un momento que volvía enseguida. Mi cara reflejaba una felicidad inmensa ya que mi sueño se había cumplido.

Regreso al salón donde yo me encontraba me dijo que le acompañase. Nos descalzamos dejando los zapatos ahí tirados. Se puso detrás de mí tapándome los ojos con un pañuelo y guiándome el camino. Yo no veía nada, camine por donde él m indicaba hasta que nos paramos. Antes de quitarme el pañuelo me empezó a besar, yo le abrace con fuerza sin importarme tener los ojos tapados. Volvió a ponerse detrás de mí para desatar el pañuelo y mientras me dijo al oído…Te quiero, confía en mí. Al caer el pañuelo al suelo, pude ver donde me encontraba, era un dormitorio iluminado suavemente con unas velas. Después de lo que me había dicho y del momento en el que nos encontrábamos, le dije…Yo también te quiero y confío en ti. El me sonrió y nos dejamos llevar.

Mientras nos besábamos el comenzó a quitarme el jersey y la camiseta que llevaba puesto. Acarició mi espalda y después me decidí yo a quitarle a él su camiseta y que nuestros cuerpos se pudiesen rozar. Era fantástico poder acariciar si cuerpo y notarle junto al mío. Él fue deslizando sus manos por mi espalda hasta llegar al mi culito, desabrocho mi pantalón y este cayo al suelo. Sus manos recorrían de arriba abajo mi cuerpo que solo estaba cubierto por mi ropa interior, un sujetador y un tanga de color negro. Me dijo que estaba muy sexy y yo me sonrojé. Le desabroche su pantalón vaquero en el cual se notaba el bulto de su paquete y se le baje del todo para quitársele. Me desabrochó en sujetador y antes de quitármele me tumbó sobre la cama. Se puso encima de mí y de nuevo nos fundimos en un dulce beso. El siguió besándome por el cuello, los hombros, me quito del todo el sujetador dejando al aire mis pechos y fue besándome el canalillo. Los acarició suavemente con sus delicadas manos, empezó a besarlos y a lamerlos dulcemente. Me recorría un cosquilleo por todo el cuerpo, ya que nunca había sentido nada igual. Siguió bajando hasta detenerse en mi ombligo, lo acarició y besó con ternura ya que eso le encanta. Yo ya sabía que lo del ombligo le volvía loco.

Siguió recorriendo mi cuerpo, que se estremecía a con cada caricia, con cada beso, se puso de rodillas en el suelo enfrente de mis piernas abiertas. Pasó su mano por encima de mi tanga que ya se notaba algo mojado. Me miro con cara de niño pillo y metió la mano entre la tela. Fue quitándome el tanga lentamente, yo sentía como se deslizaba por mis piernas. Después de esto separó bien mis piernas y acarició con sus dedos mi clítoris haciendo círculos. Mi respiración cada vez se aceleraba más y no podía evitar gemir suavemente ya que estaba muy excitada. Empezó a introducir sus dedos dentro de mí, los cuales entraban casi sin problemas porque mi coñito estaba muy mojado. Sus dedos entraban y salían, después se acerco más, colocó su cabeza entre mis piernas y su lengua comenzó a jugar. Yo movía ligeramente mis caderas siguiendo su ritmo y mis gemidos cada vez eran más intensos. Me encantaba…gracias a el tuve mi primer orgasmo junto a un hombre.

Subió a la cama y me pregunto que tal iba todo, yo le dije con una sonrisa que todo iba de maravilla que esto parecía un sueño. El me dijo: te quiero preciosa. Nos abrazamos tumbados en la cama mientras nos besábamos. Decidí que era hora de entrar yo en acción. Le tumbe boca arriba y yo m puse encima dándole la espalda, le empecé a quitar el calzoncillo, que tenia un enorme bulto por la excitación del momento que estábamos viviendo. Su polla estaba enorme, la coloque entre mis pechos y la fui frotando. Mientras él acariciaba mi culito, que tenia delante de él. La cogí entre mis manos y acariciaba de arriba abajo... estaba dura. Roce con mi lengua la punta y luego poco a poco la fui lamiendo entera. Yo también me excitaba haciendo eso, el lo notó y empezó tocarme de nuevo.

Comencé a metérmela en la boca poco a poco para chuparla entera el me pedía que siguiera que lo hacia muy bien. Entraba y salía de mi boca una y otra vez, cada vez más rápido. El alargó la mano para coger algo de la mesilla que me puso en la mano. Era un condón, me indicó para que yo se le pusiera. Ya estando preparado, me tumbo boca arriba en la cama, me tranquilizo dándome un tierno beso y me dijo al oído: tranquila cielo tendré cuidado. Acerco su pene a la entrada de mi vagina y sin introducirlo lo movió por fuera varias veces. Suavemente empezó a entrar en mi hasta que Aaahhh!, un grito de dolor salió de garganta. Para paliar mi dolor siguió besándome a la vez que iba poco a poco acelerando el ritmo. Que tal ahora mi amor, me preguntó, yo con un pequeño hilo de voz le dije que había merecido la pena ese momento de dolor para lo que estaba sintiendo ahora. Le pedí que siguiese porque me encantaba, cogimos un ritmo bastante intenso ya que los dos estábamos muy excitados. Decidimos cambiar de postura yo me coloqué a cuatro patas sobre la cama y el se puso detrás de mí. De nuevo volvimos a coger el ritmo, los dos gemíamos de placer y seguíamos queriendo más. Hasta que ya nuestros cuerpos no podían más y los dos nos fundimos en un placentero orgasmo.

Fue una noche maravillosa ya que después de esos momentos de placer descansamos los dos juntitos, abrazados hasta la mañana siguiente.

 

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