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A tope

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Empezaré mis historias relatándoles la de Alberto y Alejandro, dos dieciocho-añeros con poca experiencia con las chicas, que a menudo se reunían para visionar películas y revistas eróticas, recurriendo a la masturbación recíproca e incluso al sexo oral para calmar su exceso de testosterona.

Sabiendo yo esto y transformando mi cuerpo en el de una bella y voluptuosa rubia adolescente (prototipo de belleza de nuestros protagonistas), irrumpí antes de una de sus sesiones, en el video club donde alquilaban las películas que visionaban. Ese día el encargado de alquilar una cinta era Alberto, un chico alto y delgado, siempre con camisetas de grupos rock. Alberto había liberado más que su amigo su tendencia homosexual, (que por cierto, todos los humanos poseen, sin excepción, algunos la reprimen y otros no), y quería hacer el amor con Alejandro sin tapujos, pasar de las primeras caricias al sexo puro. Yo iba a lograr para ellos eso y mucho más.

Me coloqué en la sección de adultos del video-club, prudentemente cerca de Alberto, hasta que observé como se decidía por una película en particular, para intentar alcanzarla al mismo tiempo que él. Nuestras manos chocaron al intentar coger la caja al mismo tiempo, me sonrió, y me dijo:
-? ¿la ibas a coger??
-?Sí, ¿tú también verdad??- contesté-.
- ?No pasa nada, cógela?.
-?No, es igual, en serio , llévatela tú.?- le insistía, y observaba como su nerviosismo aumentaba.-

Observé que muy a su pesar iba a aceptar, y le interrumpí para evitar que se me pudiera escapar, pues era el día en que el y su amigo debían de conocer la excitación en todas sus vertientes.

-?Espera, si quieres, podemos verla en mi casa, si no has quedado con nadie claro?.

Tras eso comenzó a tartamudear:

-?Bueno, en realidad sí,..., sí que he quedado.?

-?Ah, lástima, supongo que yo no podría ir no??-le pregunté con bastante confianza.-

-?Buenooo , sí,...creo que a Alejandro no le importará.?

-?¿Alejandro?, no quiero molestar eh?.-Sonreí picaronamente.

-?No, para nada, ven.?

De camino a casa de su amigo Alejandro, me habló de sus estudios, sus metas y cosas que yo ya sabía, como ser supremo que soy. Allí me presentó a un sorprendido Alejandro, que no daba crédito a que una chica fuera a asistir a una de sus reuniones.

Alejandro puso la cinta, mientras yo me sentaba en el centro del sofá para tener a uno a cada lado. Ellos estaban cortadísimos, su timidez era extrema, lo que me agradaba, por que sus simples mentes humanas serían fácilmente manipuladas por Dominador Total.

Mi look, como ya he dicho, era el de una rubia muy voluptuosa, con el pelo largo y lacio, y mis ropas un corto vestido de verano negro y unas sandalias del mismo color.

-?¿Soléis quedar mucho para hacer esto??-les pregunté-.

-De vez en cuando, una vez a la semana más o menos.-Me contestó Alejandro, menos tímido que su amigo.

- ¿y qué hacéis cuando no tenéis invitada a una chica como yo?

-?¿Qué??- exclamaron los dos-.

-?venga, que no me creo que os quedéis ahí sentados mirando la película, sois amigos con confianza, algo haréis.

-?Te lo digo en serio, te crees que estamos desesperados-insistía Alejandro- o algo así.

-?No, no creo que eso sea de desesperados, es normal, todos hacemos cosas así.?

Después de decirles esto se calmaron un poco, como aceptando la verdad, y preguntándose que habría querido decir con ?todos?. Con cierta precaución les propuse un juego, como obviamente no se iban a poner a consolarse delante de una desconocida, les convencí para que ellos me enseñaran sus penes( que sus paquetes revelaban erectos), a cambio de que yo mostrara mis senos. Por supuesto aceptaron. Alberto fue el primero, se levantó del sofá, abrió los botones de sus vaqueros, y con un gesto apartó los boxers del camino de su firme miembro, que mediría unos 15 centímetros. Seguidamente, Alejandro imitó a su amigo, mostrando un pene mayor, sobrepasando los 20 centímetros. Les invité a sentarse, y a bajarme los tirantes del vestido, y después le di la espalda a Alberto para que me desabrochara el sujetador. Al ver mis senos al descubierto, Alejandro se decidió a acariciarlos, pero yo le detuve diciendo que eso no era parte del juego. Él se quedó cortadísimo, incluso la erección de su pene se resintió por la vergüenza que estaba pasando.

Seguidamente les dije en que consistirían las reglas. Les dije que yo tenía la certeza de que ya habían mantenido relaciones sexuales entre ellos, y que aún equivocándome,( que no era así), ese día las deberían de mantener, y yo les premiaría con mis favores.
Dudaron unos minutos, por que no harían nada nuevo entre ellos y cabía la posibilidad de que una explosiva rubia entrara en sus juegos más sucios.
El más reacio era Alejandro, pero Alberto pronto lo convenció, diciéndole que se dejara chupar por él. Finalmente accedió, y los chicos se desnudaron, mostrándome unos jóvenes y preciosos cuerpos masculinos, sin vello corporal y unos buenos penes. Alejandro permaneció sentado en el sofá, y Alberto se arrodillo frente a él. Con timidez empezó a besar el enorme rabo de su compañero. La verdad, se notaba que ya lo ya lo habían hecho, y que además lo hacía bien, por que Alejandro a penas podía disimular el gusto que estaba experimentando. Me miraba con cara de pasar mucha vergüenza. Le sonreí, le acaricié la cara, y acerqué mi pecho a su cabeza, para que succionara mis senos. Lo hizo gustoso, y sus manos se inmiscuían por mi pequeño vestido, palpando mis muslos. Así lo hicimos hasta que Alberto se tragó el orgasmo de Alejandro. Me aparté y arrodillé para besar a Alberto, y así saborear el semen en sus labios.

Cambiamos posiciones, ahora Alejandro y yo exprimiríamos a Alberto con nuestras bocas. Alejandro en principio no lo hacía demasiado bien, así que con mi brazo empujaba su cabeza hasta que notaba su nuez chocar con el glande, en ocasiones se quejaba por mi violencia, pero chupó hasta que le pedí el turno. Yo acabé la faena, regando mis pechos con el semen.

Acto seguido, me tumbé en el suelo, y les dije que para continuar el juego tendrían que limpiar mis tetas con sus bocas, y que quería que se besaran sin tapujos. Parecía que Alejandro se había liberado del todo, por que mostró tanto entusiasmo como Alberto, besándolo y acariciándolo con devoción, a la vez que limpiaban mi cuerpo de esperma.

Me quitaron definitivamente el vestido, quedando únicamente vestida con un tanga rosa.

-?Ahora, -dije-, si queréis seguir, Alejandro, tú debes de sodomizar a Alberto, así conseguiréis que me quite el tanga y podréis penetrarme.?

Casi dudaron un momento, pero por supuesto, en un par de minutos los chicos estaban haciéndose el amor en la alfombra. yo me coloqué en frente de Alberto, que , leyendo la situación, bajó mi tanga para tragarse mi vagina. Su lengua, e incluso la vibración de sus gritos agitaban mi vagina deliciosamente. Alejandro eyaculó en el ano de su amigo, para luego ofrecernos la limpieza de su miembro a nuestras húmedas bocas. Pude distinguir un ligero sabor a excrementos en su pene, que compartí con él besándolo.

A partir de ese momento se habían ganado el derecho a hacerme el amor de la manera que ellos quisieran. Sus nervios apagaban sus ideas morbosas, pero aún así realizamos encantadoras acciones sucísimas, como introducirme en la bañera para recibir una ducha de sus meados, y a continuación limpiaban mi cuerpo con sus lenguas, o dejar que mis manos se perdieran en sus traseros, lo que provocaba en ellos unos escandalosos gemidos.

En fin, como para muchos otros mortales, la aparición en sus vidas de Dominador Total supuso su liberación carnal. Nos vemos en el próximo relato, o tal vez en tu casa....

 

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