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Esclava por primera vez

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Ir a fiestas con desconocidos puede depararte muchas sorpresas. Fijate sino en lo que le ha ocurrido a la protagonista de esta historia...

Esta historia ocurrió hace dos años, yo todavía estaba en la universidad, pero por esos tiempos no estaba muy animada con los estudios y muchas veces me salía de la universidad para irme a fiestas que organizaban amigos o simplemente conocidos.
En una ocasión una amiga pasó a verme a mi clase de historia para decirme que se estaba organizando una fiesta en la casa de unos chicos que habíamos conocido una semana antes en otra reunión, y sin pensarlo demasiado, me salí de la clase para ir con ellos.
Yo estudiaba en el turno vespertino, así que eran como las cuatro de la tarde cuando salimos de la universidad, la casa a la que íbamos no estaba muy lejos de ahí, así que no tardamos mucho en llegar.

No nos costó mucho reconocer la casa por la música tan fuerte que ya estaban tocando, cuando entramos estaban los seis chicos que habíamos conocido, y unas diez personas más, en cuanto entramos los chicos nos abordaron, platicamos un rato y después nos pusimos a bailar. En unas dos horas mi amiga y yo ya estabamos un poco mareadas por lo que habíamos bebido, aunque yo me asusté un poco porque no había bebido mas que una copa, así que sospeche que me habían drogado.

Estabamos bailando en un rincón cuando dos de los chicos me dijeron que yo les gustaba, y que querían que fuera amable con ellos, yo me reía porque no imaginaba las consecuencias de mis actos, además pensaba que estaban bromeando porque jamas me sentí muy guapa, me han dicho que tengo muy linda cara pero yo estaba acomplejada porque mis senos son mas bien pequeños y aunque no estoy pasada de peso, tampoco estoy muy flaca, lo único que podría haberles atraído son mis nalgas que siempre fueron grandes y duras y mis piernas rellenitas y un poco largas.

Cuando se dieron cuenta de que yo tomaba a broma sus comentarios, me jalaron del brazo hacia una habitación y me dijeron que mejor cooperara con ellos porque me iban a coger y que si me resistía iba a tener que ser por la fuerza.
Uno de ellos me dijo que no me preocupara que no me iban a golpear al grado de dejarme marcas en el cuerpo, pero que me advertía que a ellos les gustaba el sado, mientras me decía esto me apretaba el cuello, cuando comencé a toser me soltó y el otro me tomo de la cintura y me beso en la boca, yo no podía evitar resistirme, y cuando entraron otros dos chicos a la habitación empecé a gritar.

Como obviamente no querían que nadie se enterara me amordazaron y me dieron una bofetada que me tiró en la cama.
Entonces comenzaron a desvestirme entre dos de ellos mientras los otros dos sacaban un portafolio grande de debajo de la cama.
Me dejaron solo con la ropa interior, yo tenía puesta una pantaleta de encaje blanco y el sostén igual. Me ataron las manos juntas en uno de los barrotes de la cabecera de la cama, me abrieron las piernas y las ataron a cada extremo de la cama, como era de tamaño matrimonial, me costaba trabajo mantener las piernas tan abiertas. Comencé a llorar.
Entonces se desnudaron todos .
Estaba totalmente expuesta e indefensa, en ese momento podían hacerme lo que quisieran.
Se sentaron dos a cada lado mío y comenzaron a tocarme, uno de ellos comenzó a apretar mis senos, mientras otro me manoseaba el coño por encima del calzón, los otros dos me ponían sus penes en la cara .
Yo intentaba soltarme de las cuerdas pero era inútil, de repente dos de ellos sacaron una navaja y mela empezaron a pasar por el cuerpo, yo me movía como loca tratando de soltarme, hasta que uno de ellos me puso la navaja en el cuello y me grito:
—tranquilizate putita porque de todas formas nadie te escucha—
fue entonces que caí en la cuenta de que ya no se escuchaba ningún ruido en la casa y no dude que hubieran corrido a todos y que los otros dos amigos se estuvieran encargando de mi amiga.

Siguieron pasando la navaja por mi cuerpo y cortaron las tiras del brassiere y de las bragas dejándome completamente desnuda, el frío de la navaja hizo que mis pezones se endurecieran.

Yo seguía con las piernas bien abiertas y uno de ellos comenzó a introducir dos de sus dedos en mi coño, como estaba completamente seco se enfureció y me dio un golpe muy fuerte en los muslos.

Del portafolio sacaron un consolador de tamaño mediano, lo introdujeron en mi coño lentamente y lo encendieron para que comenzara a vibrar, entonces lo sacaban y lo metían y yo sentía como mi rostro se ponía rojo del placer, cuando se dieron cuenta de esto, lo sacaron y trajeron oro que era un poco mas pequeño y tenía púas. Me lo metieron y yo me queje, pero comencé a gritar cuando encendieron el consolador y este se comenzó a inflar dentro de mi. Comenzaron a moverlo yo ya no podía mas y comencé a llorar de nuevo.

Entonces me desataron los pies y me taparon los ojos con un antifaz negro, también me desataron las manos y mientras uno me doblaba los brazos hacia atrás otro me lamía y mordía los pezones.
De repente llego otro y me jaló fuerte el cabello, me dijo que me quedara quieta y entonces, trajeron una cuerda y la pusieron muy apretada al rededor de todo mi cuerpo, primero alrededor del cuello, después los brazos y los senos que se saltaban por lo apretado de la cuerda y así por todo el cuerpo, las manos me las ataron por detrás y me tiraron en el suelo, me colocaron una especie de mordaza que me mantenía la boca bien abierta, entonces uno por uno me levantaban del cabello hasta que quedaba arrodillada y sentía como me metían el pene en la boca, agitaban mi cabeza cada vez mas rápido hasta que terminaban, yo ya no podía mas del asco pero me advirtieron que si me atrevía a vomitar me iría muy mal. Cuando los cuatro terminaron dentro de mi boca me quitaron la mordaza y volvieron a aventarme en el suelo. Tenía el cuello y el pecho escurriendo del semen que no me había podido tragar.

Me levantaron y me pusieron boca abajo en la cama, comenzaron a darme nalgadas hasta que se cansaron.
Entonces pusieron unas almohadas debajo de mi vientre, lo que mantenía mi culo levantado, y me desataron las cuerdas solo de la cintura para abajo, me separaron las piernas y comenzaron a cogerme por el coño, mientras uno me cogía otro metía su mano para estimularme el clítoris , y los otros dos me manoseaban las nalgas y los senos. Otra vez los tres restantes hicieron lo mismo que el primero, cada vez que me lo hacían yo terminaba en orgasmos largos pero humillantes.

Se alejaron de mi y de repente oí la música muy fuerte, esta vez dentro de la habitación, como no podía ver nada era evidente que habían puedo la música para que yo no escuchara nada y sorprenderme cuando menos pensara.
y así fue, cuando menos lo imaginaba, sentí un golpe en los muslos que me hizo gritar, me dijeron que por gritar me merecía un castigo, así que me pusieron esta vez una mordaza que tenía una especie de consolador muy grande que me entraba en la boca casi hasta la garganta. Me pusieron unas pinzas en cada pezón de las que colgaban dos cadenas, no podía gritar y tuve que aguantarme todo el dolor que sentía, comenzaron a jalar de las cadenas, en una ocasión tan fuerte que la pinza se soltó. Entonces pararon.

Uno de ellos me puso incada y me puso boca abajo en un banco, me amarraron las muñecas y los tobillos a cada pata del banco, yo quedaba a cuatro patas apoyada en el. Entonces trajeron un consolador muy grande, solo me quitaron le antifaz para mostrarme lo que me iban a meter, yo seguía teniendo la mordaza de consolador y comencé a tratar de gritar, el aparato era muy grande.
No tuve tiempo de nada cuando sentí que trataban de meterme el consolador, les costo bastante trabajo por sus grandes dimensiones, cuando se desesperaron uno de ellos tomo mis labios vaginales y me abrió a la fuerza, mientras otro me lo metía hasta el fondo, sentí una mezcal de placer y dolor que comenzó a gustarme.

Encendieron el vibrador y comenzaron a moverlo, así estuvieron un rato, de pronto sentí como me separaban las nalgas, entonces comencé a mover la cabeza desesperadamente, yo no era virgen pero jamas lo había hecho por el culo y sentí mucho miedo, pero ellos no pensaban precisamente en mi, y comenzaron a introducirme algo que parecía un consolador muy delgado en el ano, lo sentí un poco mas grueso que un dedo, me dolió bastante, pero me lo dejaron ahí, me levantaron y me pusieron encima de uno de ellos en la cama, su pene era grande y mi coño ya estaba muy lastimado pero empezó a moverse y a follarme muy fuerte, yo seguía atada pero me sentía tan débil que aunque me desataran no hubiera podido moverme, de repente otro de ellos me sacó el consolador del ano y me empujo hacia adelante, comencé a temblar cuando sentí que me estaba metiendo el pene en el culo, me sacaron el consolador de la boca y me quejaba con la poca fuerza que me quedaba pues me estaban follando por el ano y por el coño a la vez, pero no era todo, no me habían quitado la mordaza para dejarme descansar, así que otro de ellos me metió el pene en la boca y comenzó a moverse, el cuarto tipo metió la mano por debajo para estimularme el clítoris, mientras se hacía una paja, en ese lapso termine dos veces.

Después de esto me dejaron descansar en la cama, me quede dormida unos veinte minutos, después me despertaron y me metieron al baño y me bañaron entre los cuatro, me empezaron a decir que no me preocupara porque cuando me había desmayado la primera vez me habían colocado un ovulo anticonceptivo antes de penetrarme.
Me preguntaron si me había gustado todo lo que pasó, yo tenía miedo pero me habían hecho sentir mucho placer también, no supe contestar, y me dijeron que de hoy en adelante yo iba a ser su esclava.

Después me llevaron a mi casa. Dijeron que volverían a llamar

 

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