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Hazlo tú mismo!

Publicado por MasterSex el 19/03/2015

Me decidí a escribir este relato porque veo tantas ganas de muchos conocidos que he querido transmitir mi experiencia para ayudarlos a llevar sus fantasías a la realidad.
Cuantas veces ustedes han deseado darle su merecido a una perrita que se pasea impúdicamente con una faldita corta y apretada, un escote que apenas contiene sus pechos turgentes. Cuantas veces han soñado con tenerla a su merced, disponible para hacerle lo que nosotros deseemos…bueno, les diré que es perfectamente posible abusar de una perrita, solazarse todo el tiempo que queramos y luego terminar nuestra faena limpios de culpa.
Acá entonces les voy a explicar una de las técnicas para conseguirlo, les contaré cómo hacerlo, en detalle, de modo que puedan llevarlo a la práctica muy pronto.
Comienzas por publicar un aviso en Internet solicitando modelos jóvenes para aparecer en TV, comerciales, pasarela, etc. Si te interesan especialmente las más jovencitas, agrega en el aviso un rango de edad que te motive; por mi parte, en los avisos que publico siempre agrego “edad: de 14 a 21 años” porque me encanta tener para mi placer una lolita de 15 o 16 años a mi disposición. En el aviso debes pedir que envíen una fotografía de cuerpo entero, la que deberá bastarte para escoger a tu perrita. Para enviar las respuestas usas una dirección de correo que has creado para la ocasión desde un cibercafé para que no puedan seguir tus huellas.
Luego simplemente esperas que lleguen los correos de las putitas, ofreciéndose para ser modelos de tus delicias eróticas… escoges la que te excite más y la citas a una entrevista personal seguida de una sesión fotográfica. Para la entrevista le dirás que acuda con un bonito vestido y que traiga vestidos y zapatos alternativos en un bolso de mano. Insístele que venga “bonita y bien maquillada” a la entrevista personal.
Ahora te relataré como fue mi última deliciosa experiencia, tú aprenderás de eso y harás tu propia puesta en escena.
La cité al Bar un lunes en la tarde de un hotel muy elegante y caro. En esos lugares nadie te pregunta nada y cuando te sientas a una mesa, un garzón amable se acercará a ofrecerte algo. En esa ocasión yo llegué unos cuantos minutos antes y pedí dos bebidas cola con hielo.
En el vaso que sería de la perrita, coloqué una mezcla que realizo previamente en mi casa: mezclas y mueles dos pastillas con un relajante muscular y una pastilla con un somnífero. Esa mezcla es perfecta para tus propósitos. La viertes sobre el hielo y le viertes una cantidad de cola encima: nadie desconfía de una bebida cola con hielo…
Unos minutos más tarde apareció la putita, una lola deliciosa de 16 años vestida con un top blanco ajustado que dejaba ver su vientre plano y perfectamente bronceado y una falda roja cortísima y tacos muy altos. Tenía una figura espectacular, un trasero perfectamente formado y largas piernas que lucían sobre esos tacos altísimos.
Entró al bar con expresión de timidez, cuando mi miró le hice una seña con la mano y caminó a mi mesa. La saludé por su nombre y asintió, aliviada de encontrarme allí. La invité a sentarte y le dije “pensé que una coca cola te vendría bien”. Ella asintió agradeciendo con una linda sonrisa, dientes blancos y labios gruesos y muy sensuales para su edad. Ingirió un buen trago de bebida y se acomodó en la silla. El top era muy apretado y dejaba los hombros al descubierto. “Te ves muy bien” le dije con soltura, “esa tenida te queda de maravillas…”. Ella agradeció muy atenta a mis palabras.”. “Trajiste ropa adicional?” le pregunté y ella respondió con ansiedad “sí, por supuesto, en el bolso traje dos pares de zapatos y varias minifaldas y otro vestido, quiere que se los enseñe?” preguntó ansiosa de agradar. Yo le comenté que no era necesario y comencé una conversación respecto de sus intereses. Ella respondía con cuidado mis preguntas y trataba de adivinar que respuestas yo esperaba. Yo tomaba de mi bebida cola y le invitaba que ella hiciera lo mismo. Yo sabía que bastaban quince minutos para que la droga hiciera efecto y me mantuve conversando banalidades esos pocos minutos.
Pasaron unos pocos minutos y de pronto ella se le comenzó a cerrar los ojos. Se pasó la mano por el pelo y me dijo” que raro, discúlpeme, pero tengo un sueño tan grande…”. Yo amablemente le dije “si quieres cancelamos la sesión fotográfica y te vas a tu casa” pero ella negó enérgicamente tratando de mantener la cabeza en alto, luchando en vano contra el sueño y la relajación muscular…”no, no…esto lo he esperado tanto…hagamos la sesión de fotos…por favor”.
Yo me levanté de la mesa y pagué la cuenta directamente en el mesón y luego retorné a la mesa. “Levántate, vamos ahora entonces antes que te sientas peor” le invité y la tomé del codo para levantarse. Ella apenas se mantenía erguida y caminó con alguna dificultad hacia el ascensor, mientras yo le ayudaba tomándola de la cintura. Salimos del ascensor en el subterráneo y caminamos unos pasos hacia mi automóvil que había dejado previamente allí. Le ayudé a sentarse y ella se dejó caer en el asiento. Yo di la vuelta y me acomodé en el asiento del conductor. Ella tenía la cabeza ladeada y dormía profundamente. Tenía sus piernas semi-abiertas y la falda se había subido enseñando todos sus muslos bronceados. Sentí como se endurecía mi miembro dentro del pantalón y sin poder contenerme, introduje un par de dedos por el escote del top. Su piel era tibia y muy suave y apenas bajé un poco con mis dedos me topé con un pezón erecto porque la putita había venido sin sostén senos. Mi glande comenzó a gotear líquido pre-seminal mientras pellizcaba ese trocito de carne.
Me di cuenta que si seguía adelante, muy pronto estaría eyaculando, cosa que no quería que ocurriera tan rápido. Me concentré en la conducción para salir de ahí pronto.
En unos minutos entramos al motel que tenía previsto, con la perrita durmiendo plácidamente a mi lado. Estacioné en la cabaña asignada, abrí la puerta del lado del acompañante y le di unos bofetones en el rostro para despabilarla un poco. Ella abrió trabajosamente los ojos y le dije con autoridad “vamos, levántate” y la saqué del auto. Apenas se pudo mantener en pie, pero logró ingresar a la cabaña. Yo la sujeté por la cintura y con la otra mano le recorría los pechos por encima del top. Ella sonreía asintiendo. La llevé a la cama y le dejé caer con suavidad. Cerró los ojos casi de inmediato y cayó de nuevo en el sueño.
Cerré la puerta de entrada y luego me acerqué a la cama para acomodarla. Le tomé las piernas desde los tobillos y le subí ambas piernas a la cama. Al hacerlo pude avistar sus muslos torneados y vi que la perra se había puesto un calzoncito blanco minúsculo y semi-transparente.
La dejé sobre la cama y me preparé para el placer. Me desnudé entero, mi miembro erecto apuntaba sólidamente al cielo preparando su embestida. Fui al baño y en un vaso vertí un poco de agua y disolví una dosis doble del narcótico y la dejé sobre el velador. Me coloqué un cintillo con la cámara y activé la grabación continua de video para registrar todo. Finalmente me masturbé un poco para activar la producción de líquido seminal y me acerqué de nuevo a la cabecera de la cama.
La primera eyaculación con una perra me gusta que sea en su boca, eso me excita mucho.
Ella dormía con la boca ligeramente abierta. Coloqué mi glande entre sus labios y me masturbé de nuevo. Salió líquido seminal y le mojé los labios gruesos. Ella trató de girar el rostro, pero le sujeté la cabeza y la mantuve inmóvil frente al miembro. Le abrí la boca empujando los labios con el miembro, un poco cada vez. El roce con sus dientes activaba mis sensaciones de placer y comencé a gemir. Entonces le ordené con tono autoritario “chupa, chúpalo…chupa más…chúpalo perrita” y seguí empujando el miembro en su boca. Ella hizo un esfuerzo por mover la cabeza y le di un fuerte bofetón con la mano abierta. Se quedó quieta de inmediato. “Chupa perra…chúpalo putita…chupa mierda” le ordené con más violencia y ella intentó succionar el miembro que ya le rozaba su garganta.
Al sentir el roce de su lengua caliente en mi glande, ya no me quise contener y le inundé la boca de semen caliente, que salió a raudales y rebasó la boca y escapó por las comisuras de los labios, mientras yo gemía de placer y la puta se ahogaba con el semen que la llenaba. Seguí eyaculando en su boca por largos y deliciosos segundos mientras ella trataba de tragarse todo ese semen viscoso hasta que finalmente saqué mi miembro goteante. Ella no lograba despertar pero trataba de levantarse de la cama, aún con la boca repleta de semen que le chorreaba por la barbilla. Tomé el vaso de agua y le ofrecí amablemente “toma un poco de agua”. Ella vació el vaso al tomarse toda el agua (y la nueva dosis de droga) dejó caer la cabeza en la cama y se quedó respirando agitadamente. Me quedé mirándola hasta que su respiración se hizo más regular y cayó de nuevo en un sueño profundo.
La dejé en la cama y reproduje el video recién grabado en el TV de la pieza. Al ver mi miembro goteante abrirle la boca a empujones, la bofetada que le sacudió la cabeza y luego verme eyaculando esa cantidad de semen me excitó de nuevo y mi pene fue endureciéndose progresivamente. Me masturbé para estimularme y me acerqué de nuevo a la cama. Activé la cámara para grabación y me ubiqué a los pies de la cama. Desde allí le separé las piernas, dejando al descubierto sus calzones diminutos que apenas cubrían su vello púbico. La manoseé en la vulva y el clítoris, aparté el calzón al lado y toqué con suavidad los labios externos de la vagina. Estaban calientes y húmedos. Con la punta del dedo índice froté la vulva de arriba hacia abajo, empujando un poco cada vez. Fue cediendo y abriéndose y de pronto el dedo entró hasta la mitad con relativa facilidad. La perrita se quejaba y suspiraba, trataba de escaparse pero el relajante muscular hacía su efecto y se lo impedía. Yo seguí con mis tocaciones, metiendo y sacando el dedo hasta lograr que entrara con relativa facilidad. Chupe su líquido vaginal y me masturbé mirándola allí a mi merced, con las preciosas piernas abiertas frente a mí. Disfruté un buen rato haciendo eso.
Luego que saqué el calzón ya húmedo, olí intensamente su aroma de hembrita joven y me froté el pene con el calzón. Fueron sensaciones tan intensas que estuve al borde de un segundo orgasmo, pero me contuve. Puse una almohada bajo sus nalgas, con lo cual conseguí que su vagina quedara mucho más expuesta a mis manoseos. Le doblé las piernas y le separé ampliamente los muslos. Sin el calzón, la vulva se veía semi-abierta, húmeda y se sentía tibia y palpitante. Comencé entonces a penetrarla con dos dedos. Al principio no pude introducirlos, de modo que me chupé los dedos empapándolos en saliva y luego probé con más fuerza. Ella dejó escapar un fuerte gemido de dolor. Esto aumentó mi excitación y continué con más violencia, abriéndole la vulva a la fuerza. Su vagina era muy estrecha y cedía poco, pero insistí hasta penetrarla con la mitad de mis dedos dentro. Lo hice varias veces mientras ella seguía gimiendo. Chupé de nuevo su líquido vaginal en mis dedos y me coloqué de rodillas enfrente de ella, con mi miembro apuntando directamente frente a su vulva. Me masturbé para traer líquido pre-seminal y apoyé el glande en la entrada de la vagina. Desde ahí y con lentitud, hundí suavemente el glande en la vagina hasta sentir como la vulva se distendía y lo acogía. La vulva palpitaba deliciosamente. Ella tenía los ojos cerrados, la boca entreabierta y aún colgaba un hilo de semen y baba desde la comisura de los labios. Sin dejar de observarla y grabarla en video, en un solo impulso empujé brutalmente mis caderas hacia adelante y le metí el miembro grueso y duro hasta la mitad. Ella gritó de dolor y trató inútilmente de evitar la penetración. Me salí con el pene chorreando líquido vaginal y la penetré violentamente de nuevo, ahora más adentro. Ella gritó de nuevo de dolor, aumentando mi excitación. Estiré la mano y le bajé el top, dejando sus tetas al descubierto, los pezones erectos y vibrantes. Me salí de nuevo y volví a perforarla más adentro y mientras más adentro llegaba, más apretada sentía su vagina de perrita joven. Me moví rítmicamente entrando y saliendo y vi como sus pechos se movían al unísono de mis embestidas, en una oscilación terriblemente erótica y excitante. Ella casi no gritaba, sino apenas gemía de dolor.
Me detuve antes de eyacular, porque quería gozarla por el ano también. Me salí y observé su vulva. Estaba dilatada y muy húmeda, tanto que podía meterle los dos dedos y entraban sin dificultad. Volví a penetrarla, solamente para disfrutar de su vulva dilatada y caliente. Al borde del orgasmo, me detuve de nuevo. La cogí por la cintura y la volteé colocándola boca abajo en la cama. Luego me paré al lado de la cama y le cogí los tobillos. La arrastré desde allí y la ubiqué las rodillas en el suelo y el torso en la cama. De ese modo, quedaba mostrándome su ano limpiamente. Me paré detrás de ella y mojé en saliva mi dedo índice. Se lo ensarté en el ano. Ella levantó a cabeza de sorpresa y dolor y gritó de nuevo. Volví a meterle el dedo en el culito, cada vez más hondo, dilatando el músculo anal. Le escupí en el ano y traté de meterle dos dedos. Ella casi aulló de dolor y la callé con una terrible bofetada en el rostro. Se quedó gimiendo despacio, mientras yo insistía en meterle dos dedos en el ano, hasta que el ano se dilató lentamente.
Me masturbé para generar líquido lubricante y traté de meterle el pene en el ano. Ella gritó de nuevo y recibió una nueva bofetada en la boca. Empujé con violencia y logré meterle el glande entero. Ella sollozaba entre sueños y trataba de evitar la dolorosa penetración. Me excitó de sobremanera comprobar que ella nunca, en sus 16 años, había sido penetrada por atrás. Una virgencita del culo toda para mí, pensé, y empujé con más fuerza, forzando la dilatación del ano, hasta que finalmente mis testículos golpeaban la vulva con la penetración. Entonces se lo saqupe del culo y la penetré de nuevo en la vagina, de un golpe feroz hasta el fondo, luego tres o cuatro movimientos y fuera. Y de nuevo en el culo, que en la pausa se ha estrechado de nuevo y me aprieta deliciosamente. Es tanto el placer que ya no resisto más y eyaculo copiosamente en el culo, le meto el semen hasta el fondo del culito joven mientras ella grita y yo la violento con mi miembro grueso escupiendo semen espeso a raudales.
Normalmente eyaculo dos veces con cada putita, luego me limpio y me visto. A ella la dejo como está, llena de semen por la boca y el culo, me excita entregarla así de regreso. La levanto de la cama, la introduzco en el auto y salimos del motel. Ya es de tarde, hay poca luz en las calles. Me detengo en una parada de autobús que está vacía, bajo a la perra violada y la dejo sentada en la banqueta, durmiendo el resto de la droga.
Me voy satisfecho a casa a dormir un sueño reparador, libre de toda culpa porque la mezcla de relajante muscular y somnífero tiene la particularidad de provocar amnesia en los sujetos. Ella despertará en la banqueta sin saber porque está allí. Y mañana no recordará nada de su aventura sexual. Estás protegido por su memoria…
Pon en práctica esta técnica, disfrutarás de tus fantasías más morbosas y nadie te descubrirá, nunca.
Comparte conmigo tu experiencia, escribe en este sitio tu email y yo te guiare.

 

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