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La cena

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Hacia un par de años que no entraba en un chat y sólo ocasionalmente cotilleaba mi página de relatos preferida para confirmar que seguían apareciendo nuevos relatos. Alguna lectura rápida me recordaba que me excito fácilmente, pero un misterioso pudor que tiempo atrás creía superado, había reaparecido en mi mente y me impedía disfrutar de mi imaginación
Hace menos de una semana que tengo un ordenador para mi sola y eso ha hecho cambiar la situación, vuelvo a tener ganas de escribir, ganas de estar caliente, ganas de compartir fantasías y provocar mucha calentura.
Entre en la pagina y envié un mensaje diciendo que intentaría volver.
Recibí un aviso del Messenger, alguien me quería agregar. Reconocí el nombre de la persona con la que había compartido momentos de cibersexo y lo acepte, a pesar de que no disponía de tiempo, porque tenía una cena de trabajo.

Empezamos a hablar, a recordar viejos tiempos y no nos costó descubrir de nuevo lo fácil que nuestro cuerpo reacciona a las palabras de un desconocido cuando hablamos de sexo. Notaba humedad entre las piernas y los pechos tensos y se lo dije.

Me pidió que me acariciara, como en otras ocasiones. Pero no lo podía hacer, mi pareja estaba sentada en la mesa de al lado a poco mas de un metro, y a pesar de que sabe que me gusta chatear y hablar de sexo no era plan de masturbarme. Pensar que él lo sabia me excitaba más. Saber que yo estaba caliente y él no lo sospechaba era un estimulo sorprendente

El me explicaba historias vividas en el tiempo que no habíamos tenido contacto: aventuras, infidelidades, fantasías no realizadas y sexo mucho sexo… Yo estaba cada vez más caliente.

De repente mi pareja se levanta, me dice que se va a duchar y que si quiero enjabonarlo.

Mi ciber-amante me sugiere que le haga una buena mamada pensando en él y medio en broma pero muy calientes nos despedimos. Fui al baño y me planté delante de la bañera mirando como se duchaba, me encanta ver sus manos recorriendo su cuerpo, agarro la esponja y le pongo gel de los pies a la cabeza, me entretengo especialmente sus huevos, su culo (que me vuelve loca) y su sexo, que ya esta empalmado.

Cuando salió de la bañera, le di la toalla, pero todavía no se había secado ni la cabeza que empiece a beberme las gotas de agua de su piel: mi lengua recorría su cuello, su pecho, bajé por el abdomen y llegué a la pelvis, se encuentro el pene hinchado., caliente y duro que me esperaba.
La frase fue: ¿Que has hecho en el chat?

Sonrió y no respondo. Pongo mis labios en la punta y empiezo a lamer, después bajo por un lado de su polla y subo por el otro lado, humedeciéndola con mi saliva. Y muuuuuuuuuy lentamente la voy poniendo dentro de mi boca, y después de entrar y salir varias veces, noto pequeñas contracciones de su sexo y decido aprovechar la dureza de su sexo para no quedarme caliente.

Me senté en la taza del water y quitándome los pantalones y las bragas en un plis plas, lo monte salvajemente, mientras él agarraba mi culo con fuerza y empezaba a marcar un ritmo frenético que hacia que su sexo entrara y saliera de mi interior, yo no tocaba el suelo con los pies y el ritmo se aceleraba, también la respiración.

Empecé a notar como mi vagina empezaba a segregar mucho flujo, notaba mi calor y el suyo y cuando él exploto, noté su semen caliente dentro de mí y eso precipito mis contracciones que me llevaron hasta el orgasmo. Mi flujo y su semen resbalaban entre sus piernas.
Me arregle rápidamente mientras él se volvía a duchar y salí de casa. Llegaba tarde para cenar, pero “que me quiten lo bailao”

 

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