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Casada cansada

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Mi nombre es Jose, tengo 38 años y vivo en Madrid, los ultimos años los he pasado viajando por toda españa por motivos de trabajo. Me separe de mi mujer hace tres años, siempre he llevado una vida golfa, me gustan mucho las mujeres y he de reconocer que tengo mucho éxito con ellas.


Un dia del mes de diciembre del 2002, recibi un extraño mensaje en mi movil, alguien que parecia conocerme me provocaba para quedar en una cita a ciegas. Yo reconozco que soy bastante imprudente y entre en su juego. Después de intercambiar varios mensajes con el telefono, decidimos quedar en la cafeteria del Hotel Husa Princesa a las 22:00 horas.


La imaginación y la cabeza que hizo pensar que la cita mereceria la pena, la verdad es que solo pensar en ello me puso bastante cachondo. Me dispuse a preparar la cita, sin tener ni idea de que es lo que me iba a encontrar. Me duche, me puse un buen traje, mis gemelos y una bonita corbata de loewe, me perfume y cogi mi bolsa de cuero del gim, donde guarde algunos objetos personales, (velas, aceite corporal, y algun juguete….), reserve por telefono una suite en el hotel y pedi un servicio de masajista "para mi mujer" a las 22:30.


Todo estaba preparado, quizas me habia precipitado, pero yo soy así. La verdad siempre me ha salido bien, tal vez por eso soy asi de osado.


Llegue al Hotel a las 21:00 horas, inmediatamente formalice la reserva y subi a la habitación. Puse la calefacción a tope, deje la ducha con el agua muy caliente saliendo para formar una gran cortina de vapor, y coloque unas velas encendidas encima de la mesa , puse el aceite corporal escondido entre la cama y la mesita y deje un consolador de silicona de un grosor espectacular encima de la cama.


Tenia el corazon a mil por hora, baje a la cafeteria y me pedi un Cardhu con mucho hielo, mientras mi imaginación jugaba a pensar como seria ella. Lo poco que sabia por sus mensajes es que se llamaba Mari Carmen, estaba casada y mi telefono se lo habian facilitado un par de buenas amigas mias llamadas Sonia y Eva.
El Hotel estaba precioso por ser navidades, el pianista que acostumbra a estar alli, estaba tocando ritmos divertidos y la gente estaba muy elegante y glamurosa en general. En la barra de la cafeteria habia una mujer que claramente no estaba acompañada, llevaba un vestido negro con medias y zapatos negros de tacón, estaba tomando una copa de vino tinto, era mas mayor que yo, le calcule unos cuarenta y cinco años. Sinceramente, pensar que fuera ella me puso muy cachondo.


Me acerque convencido, sonrei y antes de decir nada y ¿?? BINGO, ella exclamo ¡Jose!.


La situación estaba clara, ella pasaba un mal momento con su marido, nuestras amigas comunes sabian a quien estaban presentando, y los dos sabiamos que estabamos haciendo en aquel hotel y para que habiamos quedado.


Me aproveche inmediatamente, no cruce palabras y le di con una sonrisa la tarjeta/llave de la habitación, le dije que habia contratado un masajista durante treinta minutos, la dije que subiera, que disfrutara del masaje que yo subiria pasados unos minutos.


Vi en su mirada, que eso era exactamente lo que deseaba, tener una aventura loca. No dudo, subio a la habitación.


Yo estaba muy excitado, me tome otro Cardhu con hielo y pasados 20 minutos subi a la habitación.


Ella estaba tumbada, boca abajo y tapada con una toalla en la camilla portátil que habia instalado el masajista y este estaba finalizando ya el masaje. Yo me quite el traje, me di una ducha y sali con una toalla enrollada en la cintura.


El masajista ya se habia marchado, mi corazon latia a mil, ella se encontraba tumbada en la cama, se habia puesto las medias negras y el liguero, que evidentemente se habia quitado para recibir el masaje. Tenia dos tetas espectaculares con sus pezones de punta, muy bien puestas para su edad, el pubis muy arreglado sin estar totalmente depilado. La luz de las velas dejaba ver todo de forma muy sensual.


Me acerque a la cama y me puse de pie junto a ella, nuestra respiración estaba claramente alterada. Sin cruzar una sola palabra y mirandonos muy excitados a los ojos, cogi el bote de aceite y la empape por completo, desde mi posición de pie, empece a tocas su cuerpo empapado en aceite, la pegue un repaso de caricias general, me empece a recrear especialmente con sus tetas.


Ella quiso quitarme la toalla y meterme mano en mi paquete. Pero yo no la deje y lleve su brazo hacia la almohada, indicandola que se relajara y disfrutara por el momento de mis tocamientos. Recorri sus tetas y su abdomen sin prisa, le toque los muslos sin llegar a tocar nada mas, estaba muy excitada, y levantaba su pelvis deseando que la tocara.


Por fin la pegue una pasada por su coño, como muy lijera y liviana, desde el ano habriendo sus labios vaginales y siguiendo dirección de nuevo a sus tetas, ella solto un gemido y jadeo ligeramente, entonces volvio a su intento y tiro de mi toalla.


En esta ocasión por supuesto que se lo permiti, yo tambien estaba cachondo perdido. Ella empezo a tocar mi polla, que parecia que iba a explotar, tengo un buen miembro, largo y grueso. Solo la deje tocarme unos segundos y volvi ha retirar sus brazos, estaba clarísimamente excitada, alterada y salida. Yo empece a meter mis dedos en su coño empapado de aquel mejunje de flujo vaginal, sudor y aceite, tras unos segundos de meter y sacar mis dedos, yo seguia de pie junto a la cama, en esa misma postura me acerque a su cara, ella inmediatamente se metio mi polla en la boca, mientras yo seguia metiendo y sacando mis dedos de su coño.


Mis piernas tiritaban por la postura y lo cachondo que yo estaba, ella seguia gimiendo mientras me la chupaba, yo empece a meter mi dedo corazon por su culo.
Fue entonces cuando ella hablo por primera vez desde que estabamos en el cuarto, con su voz alterada por la excitación me dijo que le dolia mucho por el culo, le pregunte si lo hacia anal, y me contesto que nunca jamas, que su marido estaba harto de pedirselo y nunca lo habia hecho.


Eso me puso mas cachondo todavía. Cogi el consolador y empece a pasarselo por el coño y por su clítoris, ella dijo que eso tan gordo no le cabia, mientras yo seguia de pie y ella seguia cogida fuertemente a mi polla y chupando. Empece a meter semejante polla de silicona en su coño, parecia mentira pero entraba, ella empezo primero a gritar y a levantar su culo de la cama, se corrio en menos de una metida, se quedo totalmente exhausta y recuperando su respiración. Yo saque con cuidado el consolador, ella pego otro pequeño grito entre dolor y placer, tenia el coño muy abierto. Sin dejarla descansar, tire de sus tobillos como si fuera a tirarla de la cama, hasta de deje su coño justo al borde del colchon, levante y doble sus rodillas y la invite a que se cogiera ella misma sus piernas para dejarme actuar a mi.


Con su coño abierto y todavía cansado, la pegue tres o cuatro lametazos con mi legua en su clítoris y desde mi posición de pie, empece a urgar su ano con la punta de mi pene. Eche otro gran chorro de aceite y empuje, ella grito e intento apartarme, pero ya era tarde, habia metido mi capullo dentro, me agarre a sus muslos flexionados y empece a bombear, ella paso unos segundos francamente mal, su cara de dolor y la forma de morderse sus propios labios la delataban, se agarraba a las sabanas como si las fuera a romper, pero se vino arriba y note como estaba disfrutando. Entonces, saque mi miembro de su culo y pase a tumbarme en la cama, mis piernas estaban dormidas de cansancio, le pedi que se sentara encima de mi y que se metira de nuevo el pene en el culo.


Lo tenia dilatado , la maniobra fue muy sencilla y empezo a cabalgar encima de mi, sus tetas se movian y yo estaba apunto de correrme dentro se su culo, pero ella me tomo la delantera y se corrio por segunda vez.


Estaba absolutamente desecha y eso me gustaba, me podria haber corrido en ese mismo instante en el interior de su culo, pero me gustaba verla gemir y no aguantar mas, por eso, decidi sacarsela y no correrme.


La cogi de la mano, la saque de la cama casi arrastras y la puse de rodillas en el suelo, se la veia totalmente cansada, satisfecha y dolorida.


Me fui en una carrera al baño, lave mi pene a punto de reventar, me aplique un poco de pasta dental en el capullo y fui inmediatamente al encuentro. De nuevo de pie y con ella de rodillas, empece a meter mi polla en su boca, ella empezo a chupar, solo paro un segundo y me dijo "por favor no te corras en mi boca", yo la mire y asenti con la cabeza, empece a gemir y ha decirle lo mucho que me estaba gustando como la chupaba y lo cachondo que me tenia.


Yo estaba apunto de explotar, entonces separe sus manos de mi verga y la cogi por su cabeza, empezando yo con pequeñas embestidas a su boca. Ella insistio por segunda vez, "por favor no te corras en mi boca" a mi me apetecia muchisimo, aguante la pesion de mi leche, que notaba como iba a explotar, y en una de las embestidas, cogi firmemente su cabeza y me corri como un puto cabron en su garganta.


Ella no dijo nada, de echo siguió mamandomela, aunque permitia que el semen saliera por la comisura de sus labios.


Con una sonrrisa, me dijo, eres un hijo de puta, nunca nadie me ha hecho lo que me has hecho tu hoy. Nunca he dejado a mi marido que me de por el culo y jamas se le ha ocurrido correrse en mi boca. Acto seguido, no me pude contener y solte una leve carcajada que ella correspondio con otra, mientras veia sus labios con mi semen.
El resto sobra contarlo, descansamos un rato, charlamos mucho mas en media hora, de lo que habiamos charlado y mensajeado nunca antes de follar.


Me conto que estaba enamorada de su marido, no tenian hijos, y el llegaba casi todos los dias muy tarde a casa de beber y jugar a las cartas con sus amigos. Que nuestras queridas y comunes amigas le habian propuesto que se olvidara un poco de su matrimonio y que echara una cana al aire. Y le propusieron mi numero de telefono.


Esa mujer me hizo reflexionar muchisimo, por que yo tambien habia echo lo mismo con la mia y me costo mi matrimonio.


Ella me confeso que no habia gozado nunca tanto, nunca mas volvimos a follar. Pasados unos meses la llame y la invite a tomar unas copas por mi cumpleaños, nos vimos y me conto que se estaba separando de su marido y que se iba ha vivir a Almeria. Bueno, por si este relato llegara ti, lo recordaras como lo recuerdo yo. Un beso.

 

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