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La mujer que cambió mi vida

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Empiezo por describirme, soy una persona morena, en ese entonces muy delgado y soltero, no quiere decir que ahora sea gordo, pero si subí unos cuantos kilos, no rebaso el 1.65, pelo lacio, manos delgadas y no maltratadas por el trabajo de oficina que desempeñaba.

En ese entonces entre a laborar en una empresa, donde para mi sorpresa la persona que seria mi jefe inmediato es mujer, desde el primer momento de la entrevista hubo un flechazo de mi hacia ella, ya que ella es una persona muy bonita, con un cuerpo delgado, bajita, mas que yo, diría que unos 1.59 mts. De altura, tiene unos senos chiquitos, pero muy preciosos, y agradables al tacto; su pelo lacio, su sonrisa encantadora, unas pompas que para la edad que ella tenía eran hermosas y lo que mas me enloqueció fueron esas piernas bien torneadas que venian de familia, bajo las faldas se veían preciosas y en fin toda ella era una preciosidad que en conjunto la hacían verse de 25 años (ella tenia 38 años en ese entonces y yo 19 años).

Todo empezó un día que tuvimos que salir por cuestiones de trabajo a otra ciudad no muy lejos de la que nos encontrábamos, todo era normal en el camino platicábamos de cosas como de mi pasada relación, en la que todavía me sentía muy triste, ella me platicaba de sus cosas y de cómo era su relación con su marido, todavía en el camino le hablaba de usted para mantener el respeto por ser mi jefa inmediata, pero ella comenzó diciendo que mejor la tuteara, ya que eso la hacia sentirse mas grande , llegamos a la ciudad, entramos a una tienda en la que compraríamos nuestras cosas (motivo del viaje), y ya cuando terminamos nos dirigíamos fuera de esa ciudad, cuando nos dio mucha hambre y convenimos en comer algo y retirarnos nuestro lugar de origen, ya estando ahí, todo comenzó cuando platicábamos de trivialidades, y de repente en la televisión del restaunrant donde nos encontrábamos empezaron a pasar una escena de una película en donde los protagonistas se hacían el amor al momento que Brenda (así llamaremos a mi jefa) y yo nos mirábamos con miradas cómplices y creo yo que con deseo también, terminamos de comer al ir caminando hacia el auto nos dieron muchas de ganas de tomar nuestras manos, pero no nos atrevimos, ya en el camino de regreso al ir platicando toque su mano por accidente, (ella manejaba) y al ver que no me dijo nada la deje ahí y le dije que su mano estaba fría ue si quería se la calentaba, no contesto nada y yo seguí acariciando su mano hasta que se orillo y apago el vehículo a un lado de la carretera, entonces ella volteo hacia mi y me dijo que esto no podía ser, ya que ella era una mujer casada y con la que no tendría futuro, entonces poco a poco nos fuimos acercando mirando nuestros labios a la vez cuando nos fundimos en un gran beso, profundo y apasionado, yo fui bajando hasta su cuello besando y tomando su mano, cuando ella seguía sin mucha resistencia diciéndome que parara, pero por dentro con ganas de que yo siguiera, y así fue, seguí acariciando y fui metiendo mi mano por debajo de su blusa, ya que quería sentir entre mis manos esos pezones que ya se habían puestos duros la excitación y ella me detenía, pero yo como soy muy insistente, logre romper esa pequeña barrera que todavía había, para terminar tocando esos lindos pezones duros y erectos, al sentirlos sentí una corriente eléctrica en todo mi cuerpo y creo que ella también, ya que echo su cabeza hacia atrás para disfrutar de mis caricias, baje mi mano y desabroche su pantalón y metí mi mano para descubrir una buena mata de vellos que toque solo por un momento, que ella también hacia lo mismo conmigo, recuerdo que al momento de sentir sus manos en mi vientre sentí que estaba en el cielo y cuando llego por fina tocar por fin mi pene, lo acaricio un poco me comento ¡que grande lo tienes flaquito! (así era como me decía) obviamente mi pene no es largo, es de tamaño normal pero ella así lo sintió. De repente dejamos de tocarnos y arranco el vehículo rumbo a nuestra ciudad de origen, no hablamos mas en el camino, todo eran dudas y preguntas de cómo pudo suceder.

Pero lo bueno vendría tres días después cuando inventamos un viaje para disfrutar cada uno de nosotros, para no hacerles tan larga, cuando regresamos del lugar a donde nos dirigíamos pasamos por varios moteles y nos mirábamos con ganas de entrar a uno de ellos, pero no decíamos nada, hasta que por fin me anime y decidimos entrar a un motel barato, que se encontraba en el camino, los dos nos encontrábamos muy nerviosos, nos dirigieron a la habitación correspondiente y ahí empezó todo, yo la notaba nerviosa y yo también lo estaba pero ella aun mas que yo, ya que temblaba todo su cuerpo y me preguntaba que si estaba seguro o que hacíamos cosa que o conteste con un beso largo y apasionado, en ese momento la tome de la cintura y la peque hacia mi cuerpo y ella me abrazaba todavía con nervios y a la vez temor por lo desconocido, entonces fui quitando su saco y dejándolo caer en el piso, para quedarse con una blusita de tirantes que hacia verle nos pechos hermosos, recuerdo que no paraba de besarla y desprendí su blusa y también le quite su pantalón y por fin pude verla como había deseado, me encanto verla así con su ropa interior nada mas, entonces la acoste en la cama boca arriba y yo encima de ella y la bese en la boca, en el cuello y fui bajando hasta su senos y desprender ese sostén que me estorbaba y verle sus pezones duritos y erectos de la excitación, ella se trataba de taparse, ya que ella tiene un complejo de tenerlos chiquitos, pero la verdad, eran encantadores, sus pezones eran muy grandes, así fui bajando hasta llegar a su vaginita, que todavía portaba esa ropa interior y se la fui quitando poco a poco para ver como salía a relucir todo su vello púbico y a besarla poco a poco por esa zona, me encanto ese olor a mujer caliente, sentí como su vulva estaba mojada y cuando estaba dispuesto a darle placer en esa zona, me volteo y empezó a desnudarme y a besarme por todo mi cuerpo, recuerdo que cuando ya estaba mi ropa, me sorprendió al momento que se acerco a mi pene que ya estaba bien parado, y le do un lenguetazo que me hizo ver las estrellas, subía y baja con su lengua sobre mi pene para después empezar a succionar mis huevos con una maestría que me encantaba, así estuvo un buen rato dándome placer, hasta que Brenda me dijo ¡quiero sentirte dentro! Entonces sin hacerme del rogar la voltee boca arriba y tomándola de la cintura con su piernas bien abiertas puse la cabeza de mi pene en su vagina y comencé a entrar muy despacio, sintiendo como su vagina apretaba mi miembro con un calor que parecía fuego por dentro y ella exclamando ¡aaaaaaahhhhh! Mmmmmmmmm! Para mi placer resulto que ella es de vagina muy estrecha y que rico sentir así una vagina apretadita sintiendo como te exprime, entonces la levante de su cintura y comencé un vaivén riquísimo penetrándola hasta el fondo de su ser, mis movimientos continuaban cada vez mas rápidos y ella lo disfrutaba retorciéndose de placer, diciendo:¡ya quería tenerte dentro! Sentirte asi! Mmmmmm! Ahhhhhh! Que rico lo haces! Sigue! Mmmmmmmm! Estuve penetrándola si por varios minutos hasta que sentí como se venía en un orgasmo encantador aaaaaaaaaaahhhhhhh! Siiiiii! Asiiiiiiiiii1 ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhh! Y entonces descargue toda mi leche dentro de ella, sentía que no terminaba descargue varios chorros de leche caliente dentro de ella, para por fin terminar rendido encima de ella, después nos acostamos los dos abrazados y encendimos unos cigarrillos y yo seguía con mi verga parada, cosa que a ella la sorprendió, preguntando: ¿y eso no te baja? A lo que yo conteste que seguramente era normal al tener una chica como ella a su lado. Mmmmmmm que rico! Dijo ella. Después de eso nos vestimos y nos fuimos rumbo a nuestras vidas, vidas que ahora serían diferentes, ya que en otras oportunidades que tuvimos después de esta, me sorprendería con todas esas cosas que en ese momento no me enseño debido a sus nervios, pero que fueron muchisiiiiiiisimo mas apasionadas que esta.

Mas adelante les escribiré de todas esas veces que hicimos el amor en diferentes lugares, como en la oficina, en el coche en su casa, etc. Pero esas ya serán otras historias.

 

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