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Mi profesora de lenguaje

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Todo empezó hace 2 años, cuando yo tenía 16, en aquella época yo estaba estudiando en un colegio de la ciudad, donde no había mucha gente, no por ser malo, sino porque no era demasiado conocido.

En ese colegio había clases de apoyo, a las cuales yo debía ir, ya que no era muy buen estudiante, tenía clases de “técnicas de estudio” (estamos hablando del mes de enero-febrero) éstas me las daba la profesora de Lenguaje, a la cual llamaremos “laura” voy a describirla:

Laura tenía 35 años, era de estatura media, un poco bajita, tenía unos buenos pechos muy bonitos, y unos ojos verdes azulados, realmente preciosos, era tremendamente coqueta y siempre vestía con ropa de marca, todos los días traía un conjunto completamente distinto al del día anterior, y cada dos semanas aproximadamente, un nuevo peinado. Bueno, después de la explicación de cómo es ella, seguiré con el relato.

La clase de “técnicas de estudio”, era optativa, y suplantaba a la hora de deporte, así que como podréis imaginar había poca gente (concretamente dos personas) mi amiga Marta y yo, ésta estuvo enferma 2 semanas más o menos( durante Febrero), gracias a ello yo tenía la oportunidad de mejorar mi relación con Laura e intentar llegar a algo más con ella, los primeros acercamientos sucedieron durante el primer trimestre, muchos días durante el recreo aprovechaba para hablar con ella de distintos temas, y cuando estábamos en la biblioteca porque yo tenía que hacer un trabajo o cualquier otra cosa, aprovechaba para hablar con ella de cualquier cosa, daba igual el motivo, a veces llegábamos a hablar de algunas cosas con una carga erótica importante, sobre como le gustaban los chicos.. (obviamente había que cimentar la relación antes de atacar, ya que me podía buscar un auténtico problema de dimensiones inimaginables si intentaba algo con ella y no me dejaba).

Yo tenía “técnicas de estudio” dos veces por semana, durante una hora, por esa razón, debía aprovechar el tiempo al máximo posible, y dejar los estudios para mi casa, así que empecé a idear un plan gracias al cual yo iba a mejorar en mis estudios y posiblemente la relación con mi profesora, tenía que organizarme como no lo había hecho en toda mi vida, todos los
días al llegar a casa estudiaba, y aprobé dos exámenes inimaginables de aprobar hasta entonces. Laura se dio cuenta del esfuerzo que yo estaba realizando así que empezó a ser más simpática si cabe conmigo, (con el resto de la gente a la que le daba clase tenía una relación muy distante). Un día en la clase de apoyo, ella vino radiante, llevaba una falda larguita, con unas botas de tacón, una camiseta de lycra la cual marcaba sus pechos, y una chaqueta de cuero encima, me encantaba como venía y decidí actuar. Mientras me daba la clase (ella siempre se sentaba en una silla al lado mío, en mi misma mesa para poder enseñarme mejor las cosas), me dijo que tenía la espalda dolorida, que estaba cansada etc.,
rápidamente pude ver que era mi oportunidad:


-¿Cómo es eso de que te duele la espalda?

-Nada que ayer dormiría mal o algo no se...

-Si quieres te puedo dar un masaje, no te voy a cobrar nada ja-ja

-No lo dudes, vamos, empieza.

Ella se levantó y yo me puse totalmente pegado a ella, mi verga que estaba totalmente empalmada empezó a rozarla, yo estaba totalmente seguro de que ella se daba cuenta, empecé con el masaje, pasando las manos siempre por el cierre del sujetador, intentándoselo abrir (sin querer claro..), hasta que conseguí abrírselo, de repente ella (que estaba con los ojos cerrados y en el séptimo cielo) me dijo:


-¿Pero tú de qué vas?

-¿Qué pasa, no te ha gustado??

-Me has abierto el sujetador, joder (…)

-Bueno no pasa nada, yo te lo pongo de nuevo, no me di cuenta perdona..

-Bueno te perdono porque me estabas dando el mejor masaje que me dieron nunca pero..

-Ya, ya lo siento, no lo hice con ninguna intención (pudo verme en la cara
que lo hice sin querer)

-Bueno, no pasa nada, lo siento por el salto que he pegado, anda pónmelo.

En ese mismo instante se subió la camiseta por detrás y pude verle el sujetador negro, el cual tenía que volver a abrochar, lo hice y acto seguido le dije que tenía una espalda muy bonita y que lo sentía, ella me dijo que gracias y que no pasaba nada, acto seguido me dice: madre mía chico, que le ha pasado a tu cosita, no había acabado cuando yo miré hacia mi verga, vi que estaba completamente empalmada y que se notaba a kilómetros de distancia, me empecé a poner totalmente rojo, y con una vergüenza enorme, ella se dio cuenta y sonrió, “no pasa nada” me dijo, “no te culpo después de haberme visto el sujetador ja-ja” yo sonreí, segundos después sonaba la alarma del recreo y le dije que me tenía que ir, sino me quedaría sin bocadillo, ella, entre risas, me dijo:


-Vale ya me abandonas ¿no?,

-Bueno..

-Es broma ja-ja no pasa nada, ya se que tienes que irte, aunque espero verte la próxima clase y que sigas como hasta ahora, así me podrás mantener ja-ja-ja”

- Ojalá

-¿Ojalá qué..?.

- Te pudiese mantener

-Vale Romeo ja-ja

-Bueno hasta luego.

Ella me acompañó hacia la puerta, y yo, con el estómago dado la vuelta, le di un sonoro beso en la cara. Ella simplemente se dejó besar y cuando yo había acabado se quedó sonriendo. El resto de la semana fue más o menos igual, nos dábamos tímidos masajes de espalda, rozándonos todo lo que podíamos (o al menos yo), y cuando me despedía le daba un beso en la cara, el cual ella nunca rechazaba.

Aprovechando que era “San Valentín”, le compré un ramo de rosas rojas espectacular, y le dije al repartidor que lo tenía que entregar el sábado 16 de Febrero, ya que el 14 caía en jueves, yo no tenía clase con ella ni ese día, ni el viernes, y no me pillaba bien de ninguna forma.

El mismo día 16 de febrero me acordé que debería haberle añadido una carta al ramo de flores (obviamente) pero yo ni por asomo había caído, así que tuve que correr como no lo he hecho en mi vida, para llegar antes que el repartidor y por debajo de la puerta meterle la tarjeta más bonita que jamás le hubiesen mandado. Ella me había dicho donde vivía hacia bastante tiempo, lo que no me había dicho era el número de su apartamento, pero si su número de teléfono, por si tenía cualquier tipo de duda, así que no tuve ningún problema en
encontrar su piso. A las 5:45 de la tarde llegué y le metí la tarjeta por debajo de la puerta,
cuando me estaba dando la vuelta, la puerta de su apartamento se abrió bruscamente. Yo me di la vuelta totalmente descompuesto y vi a Laura que iba espectacular, llevaba un pantalón de cuero pegado, con unos botines con tacón y un jersey de cuello alto de color azul oscuro, ella me miró y extrañada me dijo:


-Hola “Romeo” (así es como ella me llamaba desde lo que comenté antes),
¿¿Qué haces aquí??

- Hola… ..nada …

-Y eso que me has puesto por debajo de la puerta.. ¿que es?

En ese momento miré hacia el suelo y vi la carta, intenté cogerla a una velocidad de vértigo, y me dio tiempo.


-Ei déjame verla

-No, no, es que ha sido una tontería disculpa

-No ha sido ninguna tontería anda, déjame verla y así opino si lo es o no.

-No, no lo mejor es que no la veas, tengo que irme..

Justo en ese instante logró hacerse con ella.


-Ei no la abras, dámela.

Ella corrió hasta dentro de su casa y yo la seguí


-Dámela anda por favor..

-Cuando vea que es, y si no me dejas ver que es, ya te puedes ir olvidando de los masajes y de cualquier cosa entre tú y yo.

Viendo su contundencia, me senté en el sillón, ella impacientemente, abrió la carta procurando que no se estropeara lo más mínimo y empezó a leerla atentamente. La carta decía algo así: “Hola guapa, soy tu Romeo je-je bueno ya sé que a lo mejor estoy haciendo una estupidez, pero en el día de San Valentín, me gustaría decirte que me gustas mucho, se que es muy probable que no quieras nada conmigo, pero en este poema verás lo que siento por ti…” (no recuerdo que poema era) Ella totalmente sorprendida por las “forma de entrega” y por las palabras que en la carta yo decía se sentó en el sillón y con la carta en la mano, la puso sobre su corazón.


-Es la carta más bonita que he me han escrito en mi vida, en la vida pude imaginar que tú me ibas a mandar esta carta y mucho menos que alguien tan jovencito pudiese escribir palabras tan bellas.


-No se que decirte, es lo que siento por ti, y no creo que valla a cambiar, verdaderamente me gustas desde que empezamos a hablar en los recreos..


-Ya, noté lo que sentías por mi, pero no se.. nunca lo quise aceptar supongo..


-Lo imaginaba.

En ese momento, levantándome para irme, ella me cogió la mano y me preguntó a donde iba, yo con cara triste, le dije que a mi casa, que sólo vine para que supiese lo que sentía por ella, en ese momento sonó el timbre, yo ni me acordaba de las flores ni de nada. Laura se acercó y abrió la puerta, una chica le entregaba el ramo de flores más grande de la tienda y os aseguro que el más caro, entre las flores apenas se veía la cara de la persona que las entregaba. Ella me miró y me dijo si había sido yo, le dije que sí. Recibió el ramo de flores, la chica se fue y Laura las depositó encima de una mesa, vino hacia mi y me dijo que era lo mejor que le había sucedido en la vida, y me abrazó, yo también le pasé las manos por la espalda y en ese momento me dijo que esta vez si le podía quitar el sujetador, yo sin
pensarlo dos veces como pude se lo quité, y ella se deshizo de el, después se quitó el jersey y la camiseta al mismo tiempo y me dejó ver aquellos preciosos pechos, blanquitos, y con una enorme areola, yo me quedé mirándolas en ese momento ella me cogió una mano y me la puso sobre una de ellas, “son tuyas”, yo empecé a amasárselas y a besarlas, ella se sentó en el sillón y empecé a comérselas literalmente, con sus manos me acariciaba el pelo, a los diez minutos más o menos, me aparté, vi que estaban empapadas de saliva y me dijo:


-¿Ya te has hartado?

-Bueno, no.. no se..

-Era una broma (me dijo sonriendo), estás muy tenso.

Dirigió su mirada hacia mi pantalón, mi verga estaba más empalmada que nunca, acto seguido me dijo que me bajase el pantalón, yo lo hice en el momento y ella acercó una de sus manos, pude fijarme que tenía hecha la manicura francesa, cosa que me pone enormemente cachondo.


-Me gustan tus manos

-Más te van a gustar ahora..

Empezó a masturbarme a un ritmo frenético, yo notaba algo de dolor, ya que del mismo movimiento del sube y baja, me golpeaba los huevos, entonces, me dirigí hacia su boca. “¿A que esperas para besarme..?”, acerqué más mi boca a la suya, saqué la lengua y empecé a besarla, metiéndole la lengua hasta la campanilla, ella empezó a aumentar más si cabe el ritmo de la paja que me estaba haciendo mientras seguía besándome y yo le tocaba uno de sus pechos, minutos después.. “Ya me voy, aahh aahh” ella, sin parar de besarme, cogió unas servilletas y con eso pudo contener todo lo que aquel día solté, descansamos un poco y me preguntó si me había gustado, se echó sobre mi, y así estuvimos el resto de la tarde, después cené en su casa, la ayudé a recoger los platos y cogiéndola por la espalda, le di un beso de alrededor de quince minutos, después de eso, me dio el número de su celular y me dijo que no olvidase llamarla al día siguiente.


Espero que les halla gustado este relato, es el primero que escribo, pero si veo aceptación por su parte, seguiré contando todo lo que he hecho con “Laura”, mi actual pareja.

 

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