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Sexo con maduras

Sabado noche

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Hola, me llamo Marcos, no es mi verdadero nombre pero es el que utilizare en
este relato, actualmente tengo 23 años, pero la historia que voy a contar me
sucedió cuando tenia 18. Soy un chico normal, mido 1.80m, de constitución
normal, pelo negro, relativamente guapo, en cuanto a atributos sexuales la
tengo bastante normal, 18-19cm de largo y unos 4cm de diámetro.

Era sábado por la noche, así que decidí quedar con los amigos para irnos de
fiesta. Nos fuimos a un pub donde solía ir gente mas mayor que nosotros (de
24 a 35 años), aquel sitio estaba completamente lleno, pero aun así nos
hicimos un sitio allí aunque lejos de la barra.

No tarde en ir a pedir algo de beber, llegue a la barra con dificultades y
le pedí a una camarera que estaba buenísima un whisky con hielo, cuando me
di la vuelta me choque con una mujer, que tendría unos 34 años, y le moje
con el whisky, cuando me fije mas en aquella mujer no podía apartar la
mirada de ella, tenia el pelo rubio-castaño y liso hasta un poco por debajo
de los hombros, tenia unos profundos ojos azules, su piel estaba muy morena
y tenia un brillo atrayente para la vista, sus pechos se dejaban ver
tímidamente en un escote que situaba aquellas maravillosas tetas en una
situación forzada, uno junto al otro, sus pezones se marcaban de manera
notable en el ajustado top que vestía. Era delgada y media 1.72m
aproximadamente, su mirada me estaba encarcelando en una prisión de
sensualidad, era de mirada seria a la vez que pasional, se sentía el calor
que emanaba su cuerpo y que hablaba a través de unos hermosos labios
pintados discretamente para dejar observar su belleza natural. Después de
unos segundos en el paraíso de la vista, volví a la realidad y me di cuenta
de que le había mojado el top por mi torpeza, le pedí disculpas a la vez que
intentaba buscar un pañuelo para secarla, todo bajo la, esta vez risueña,
mirada de aquella hermosa mujer. De los nervios que tenia le volví a pedir
disculpas unas tres o cuatro veces mas, y a todas ellas respondía con una
sonrisa y un "no pasa nada, no te preocupes". Después de aquel encuentro
volví hacia donde estaban mis amigos y continué la noche normalmente.

A la hora mas o menos, se me acerco alguien por la espalda y me susurro al
oído: "vienes fuera a dar una vuelta?", cuando me di la vuelta y la vi., se
me acelero el corazón y solo pude responder poniendo cara de bobo y
emitiendo un débil "si". Ya estábamos fuera, yo no sabia que hacer ni que
decir, así que le pregunte la primera estupidez que me vino a la cabeza:

- "¿Ya se te ha secado la mancha?"
- "si, tranquilo, que no has cometido ningún crimen" - dijo sonriente

- "¿como te llamas?"
- "Vanesa, y tu?"
- "Marcos"

seguimos hablando sobre cosas sin importancia un rato, mientras paseábamos
por una tranquila calle bajo la luz de una luna casi llena, el calor del
verano se notaba en el aire. Hablando con ella supe que estaba divorciada
desde hacia unos 4 años, que tenia 39 años aunque no los aparentaba y que
tenia una hija de mi edad. Entonces me dijo que estaba agotada y que pronto
se iría a casa, me ofrecí a acompañarla mientras seguíamos paseando, a lo
que respondió con una sonrisa tímida a la vez que picara.

Cuando llegamos a la puerta de su casa, me intente despedir de ella con dos
inocentes besos en la mejilla, realmente no sabia como actuar ya que no
había tenido relaciones con ninguna mujer, ni siquiera había tenido mi
primer beso, pero ella me invito a subir un rato a su casa a lo que yo
acepte con mucho gusto.

Entramos en su casa, y entonces su cara cambio de expresión, de la tímida
sonrisa paso a la pasión, se acerco a mi y me empezó a besar el cuello hasta
que llego a mi boca, nos unimos en un largo beso, su lengua buscaba ansiosa
a la mía, la abrace y empecé a sentir su espalda y su magnifico culo bajo
mis manos, mientras ella seguía besando con desesperación. Poco a poco le
iba subiendo la falda y acariciando sus muslos con mis inquietas manos, su
piel ardía, y sus delicadas bragas blancas estaban empapadas de la
excitación, me desabrocho la camisa y empezó a chuparme el pecho con
ansiedad mientras yo jugueteaba con mis dedos con aquellas bragas y con el
origen de su humedad, tenia la rajita con apenas bello, pasaba mis dedos
sobre sus labios vaginales para luego llevar los mismos dedos a su boca para
que chupara sus propios jugos, introducía mis dedos en su coño poco a poco
mientras con mi otra mano manoseaba sus tetas a través de su top,
percibiendo con el tacto la dureza de sus pezones.

Mi polla estaba totalmente aprisionada por el pantalón, dándose cuenta de la
situación Vanesa empezó a desabrocharme el pantalón y a masturbarme por
encima de los calzoncillos, saque mis dedos de su rajita y comencé a
quitarle el top, sus grandes tetas aparecieron ante mis ojos, eran
perfectas, su tono moreno y brillante, acentuado por el sudor que resbalaba
por su piel, aquellos hermosos pezones oscuros, no podía aguantar un segundo
mas sin empezar a chuparlos, con mi lengua rodeaba sus pezones y sus senos,
mientras con mis manos los acariciaba y moldeaba, su respiración era ahora
acentuada y sus gemidos de placer me excitaban cada vez mas, le metí mis
dedos en su boca ahogando por instantes sus gemidos y los empape de saliva
para luego meter mi mano bajo sus bragas, acariciando por el camino su
vientre y su monte de Venus. Comencé a masturbarle acariciando suavemente su
clítoris y sus labios, introduciendo discretamente algún dedo en su vagina y
en su ano. Empezó a correrse violentamente, contraía sus músculos mientras
gemía y gritaba como una desesperada, agitando sus cabellos y convirtiendo
su besos en pequeños mordiscos de pasión. Cuando paso el orgasmo se puso de
rodillas y empezó a masturbarme suavemente y a introducirse mi pene en su
boca, lo chupaba con su lengua en punta, extendía su saliva desde la base
hasta el glande mientras con sus manos masajeaba mis testículos, ante tanto
placer no pude contenerme mas y eyacule sobre su cara y sus tetas, mientras
Vanesa seguía chupando y buscando con su lengua aquel preciado semen y
tragándoselo como si fuera el mayor manjar.

Me abrazo y me dio un largo beso, entonces la levante agarrándola de los
muslos y la lleve al dormitorio, la tumbe sobre la cama y le quite las
empapadas bragas que se oponían a abandonar esa hermosa rajita, y me dispuse
a chuparle aquel precioso coño rasurado a medias con un poco de pelo castaño
en el centro.
Observe aquel cuerpo, vestido tan solo con unas medias color carne,
retozando como una gata en celo sobre la cama, me puse sobre ella y empecé a
chupar y acariciar cada rincón de ese precioso cuerpo, besaba su cuello,
chupaba sus labios, acariciaba sus senos y sus delicados brazos, besaba su
vientre, sus largas y preciosas piernas, recorría su espalda con mi pene
hasta llegar al ano y lo pasaba de largo acariciando el perineo, manoseando
sus glúteos con violencia, besando el interior de sus muslos, y chupando
finalmente su clítoris y su labios vaginales.
Sus gemidos aumentaban en frecuencia y eran cada vez mas salvajes, cerraba
los ojos y acariciaba sus pezones, chapándolos de vez en cuando por su
excitación.
Mientras yo chupaba y absorbía su clítoris, empapaba su rajita con saliva e
introducía discretamente mi lengua en ella, mientras jugaba con mis dedos
sobre su monte de Venus, sobre su ano y sobre su hermoso coñito. Sus gemidos
se convirtieron en gritos, estaba apunto de llegar al segundo orgasmo,
acerque mi pene a su raja y empecé a acariciar de arriba a abajo su coñito e
introducía una pequeña parte del glande en el, cuando llego al orgasmo
ahogué sus gritos con mis besos mientras calmaba su coño con las caricias de
mis manos.

Sus jugos saciaban mi sed, su piel resbaladiza incitaba al sexo
continuamente, nuestros cuerpos permanecían abrazados, y mi erecto pene se
encontraba entre las hermosas piernas de Vanesa, entonces ella me dijo:
- "métemela ya, métemela hasta el fondo, quiero sentir tu verga atravesarme"
yo coloque mi polla en la entrada de su agujerito y la introduje de golpe,
ella soltó un gemido agudo y empecé a metérsela y sacársela, con un ritmo
lento al principio pero cada vez mas trepidante, sus tetas se balanceaban
arriba y abajo al son de las embestidas, durante un rato estuvimos follando
uno frente al otro, con su mirada clavada en la mía, sus besos furtivos y el
vaivén de aquellos hermosos pechos que de vez en cuando recibían caricias y
lengüetazos. Sin sacar la polla de su raja se puso a cuatro patas, e
incorporándome aumente el ritmo de las penetraciones, tenia aquel culo
perfecto ante mi y era imposible desaprovecharlo, ensalive su ano y empecé
a tocarlo con mis dedos mientras continuaba embistiendo con todas mis
fuerzas contra la concha de Vanesa, una vez que estuvo dilatado, saque mi
verga y se la coloque en la entrada de su ano, lentamente comencé a
introducírsela hasta que ya no entraba mas, Vanesa gritaba y gemía de dolor
y de placer

- "sigue, sigue, más fuerte, méteme tu polla, más más ohhhh! follamé más"

y empecé a sacar e introducir mi pene con fuerza en su ano, mientras me
agarraba a su culo, mis testículos golpeaban en su raja, y veía la cara de
placer de Vanesa contra la almohada, y como sus tetas se movían bruscamente.
Vanesa estaba a punto de volver a tener un orgasmo y yo ya no podía mas y me
corrí dentro de ella, el semen salía de su ano, y mi pene ya fuera seguía
expulsando semen sobre el culo de Vanesa, sus gemidos se mezclaban con los
míos y nuestros cuerpos sudorosos seguían moviéndose intentando alargar el
placer. Ella se acerco a mi polla y empezó a limpiarla con su lengua
suavemente, cuando hubo acabado mi pene seguía erecto, no podía dejar de
follar ni un minuto con aquella increíble mujer. Vanesa se puso mi pene
entre sus tetas y empezó a hacerme una cubana, sus senos se amoldaban a mi
pene, aquella sensación de presión sobre mi falo, y la cara de viciosa que
ponía Vanesa me estaba excitando de forma increíble, no pude aguantar mucho
rato y de nuevo me corrí sobre sus tetas, su cara quedo salpicada por mi
semen y nos unimos en un largo beso.

Nos quedamos un rato tumbados sobre su cama, desnudos, en aquella calurosa e
inolvidable noche de verano, le acariciaba su suave pelo a la vez que
admiraba su cara satisfecha. No podía dejar de excitarme una y otra vez
cuando contemplaba su cuerpo sudoroso perfectamente moldeado, sus hermosas
tetas colmadas con unos pezones oscuros y respingones, toda ella evocaba una
sexualidad salvaje, queria estar follandomela dia y noche. No lo pude
aguantar mas, la cogí en brazos y me dirigí al baño, sin cruzarnos ni una
sola palabra ella enseguida comprendió lo que yo deseaba, abrió el grifo de
la ducha, cogió el bote de gel, y empezó a enjabonarse a la vez que movía su
cuerpo en un frenético baile lleno de deseo sexual, me metí con ella en la
ducha y empecé a moldear con mis manos cada centímetro de su resbaladizo
cuerpo, mientras ella enjabonaba el mío. Nos empezamos a masturbar
mutuamente, penetraban mis dedos por sus orificios a la vez que ella
masajeaba mi verga que estaba totalmente dura. La puse dándome la espalda, y
empecé a jugar con mi pene y sus agujeritos, resbalaba mi polla a través de
su raja, abría paso entre sus glúteos, acabe penetrándola salvajemente
mientras ella se apoyaba en la pared y cerraba los ojos de placer, con mis
manos ocupadas en sus pechos seguía metiéndosela en su ano y su coño
alternativamente hasta que no pude aguantar mas y eyacule dentro de ella.

Nuestra relación duro tres semanas, en las que hicimos el amor casi todos
los días, termino el día en que su hija nos pillo haciéndolo. Desde
entonces, no he vuelto a tener relaciones sexuales ni con ella ni con
ninguna otra mujer.

 

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