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Yo y la casera

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Hace tres años que vivo en una pensión, estoy estudiando medicina, vivo solo, de vez en cuando salgo con los amigos a tomar una cerveza, mis compañeros de Universidad tiene sus novias, pero yo no quiero compromiso así que no ando con ninguna.
La casera, de la pensión que vendría a ser la administradora, es una persona muy buena y atenta, vive con su sobrino, el cual estudia en un Instituto privado, su esposo falleció hace tres años y desde entonces se gana la vida como casera de la pensión.
Por las mañana bien temprano limpia los pasillos, su indumentaria para estos tiempos de calor es bastante liviana y en algunos casos transparente, cuando se agacha para levantar las cosas del suelo sus tetas se pueden ver con claridad, su brasier o sostén es bastante llamativo, en algunos casos se le llega hasta ver algo de la bombacha que tiene puesta, ya que sobresale un poco de la cintura del pantalón o falda.
En este lugar para que la ropa sea lavada y se seque hay que subir a la azotea o terraza, un día allí pude ver como ella lavaba la ropa y mientras yo conversaba con ella, mis ojos estaban concentrados en sus bombachas las cuales estaban colgadas en el tendedero, pude contar cuantas eran y de que color, dos eran rosadas, una amarilla, un blanca y dos negras, cuando colgó la ultima bombacha, asocie la imagen de esa mujer de 45 años de 1,65 m de altura, mas o menos de 68 kilos de peso, con una noche de pasión que yo deseaba frenéticamente.
Esa misma noche me deslice, cuando todos dormían, hasta la azotea, subí lentamente los peldaños de la escalera de madera, era las dos de la mañana de un fin de semana así que todo el mundo dormía profundamente, era como si las bombachas me llamaran por mi nombre, cuando estuve frente a ellas en el tendedero, descolgué la bombacha amarilla y empecé a masajearme el pene con la misma hasta eyacular en ella, al día siguiente estaba deseoso por saber si ella se había dado cuenta de que la bombacha estaba manchada, como no dijo nada se me hizo costumbre subir al tendedero y de vez en cuando hacer la misma tarea, así fueron pasando los días, sin ninguna novedad ni quejas.

Una noche de invierno, subí de nuevo a la azotea ya que vi que ella había colgado la bombacha que a mi me gustaba mas, así que a las dos de la mañana en punto estaba presente allí, cuando estaba en pleno frenesí con la ropa interior, sentí que alguien subía lentamente la escalera, mi miedo era enorme, en mi mano estaba la bombacha de la administradora, así que me oculte en un recoveco oscuro, vi que una sombra se dirigía hacia donde yo estaba, de pronto frente a mi estaba doña Silvia, la casera o administradora, la dueña de la bombacha y ella se dirigió a mi diciéndome “así que sos vos el que me mancha la ropa, te puse la trampa y caíste, ahora de castigo vas a chuparme la concha” cuando yo escuche eso me volví loco y mas cuando vi que ella se levanto la falda y estaba sin bombacha, yo me arrodille y empecé a lamerle con pasión la vagina, los pelos enrulados de su pubis eran sedosos, su concha era ardiente, ella se apoyo en la pared y dejo al descubierto sus tetas duras como melones, las chupetee hasta cansarme, ya en ese momento mi pene era acero puro, ella lo manoteo y me dijo “tu pija ya esta dura, ponemela ahora en la concha” así que de parado empecé a montarla, ella contenía con mucho trabajo sus deseos de gemir, de pronto yo me acorde que en una película el pene de un hombre podía entrar en el culo de una mujer, así que le dije a doña Elsa que se agache o incline hacia delante, bien que mi pene rozo sus glúteos, ella se incorporo y me dijo en forma de suplica “por el culo no, por el culo no, por el culo no, soy virgen por el ano, mi marido nunca me culeo” yo la tranquilicé un poco y empecé a besarle el cuello y luego volví a chuparle la concha, mientras tanto mis dedos acariciaban sus glúteos maduros y empezaba a masajear su culo, pude sentir como este se iva dilatando segundo a segundo, mientras mi lengua jugueteaba con su clítoris, primero introduje un dedo y luego un segundo dedo, ella no aguanto mas y después de largar un pequeño gemido muy contenido me dijo “culeame, culeame, culeame, introducime tu pija en mi ano” yo y mi pija obedecimos inmediatamente, ella se apoyo en la pileta de lavar ropa, le levante por completo la falda, con mi mano derecha agarre mi tronco y empecé a rozarlo por su culo, mi meta era hacerla sufrir de deseo y calentarla mas, llego un momento de clímax en la cual sorpresivamente ella con su mano izquierda agarro mi pene y se la introdujo ella sola en su culo, yo sentía que mi tronco estaba furioso dentro de esa mujer, mis manos mientras tanto frotaban sus turgentes tetas, podía sentir que su culo virgen de 45 años de edad, gozaba de pasión, los dos estábamos muy calientes y termine eyaculando en su hermoso ano, quede paralizado de cansancio, saque mi pene, ella lo lavó con jabón, a ese entonces ya eran las tres de la mañana, el hijo de ella había ido a un baile con los amigos y aun no había regresado, yo le comente mi preocupación de que su sobrino o alguien nos viera, a eso ella me contesto “tranquilo, mi sobrino llegara a las seis de la mañana y en invierno la noche dura mas, además todavía no estoy totalmente satisfecha” después de esto ella se arrodillo y empezó a chuparme el pene hasta la raíz, yo podía ver como esa mujer cuarentona me estaba devorando, hasta que llego mi segunda eyaculacion, estavez en su boca, con su lengua trato de no perder ninguna gota de mi semen, después nos quedamos charlando hasta el amanecer, me contó la vida que havia llevado con su marido difunto, que desde que este murió, ella no tenia relaciones sexuales con nadie y que siempre supo que yo era el que le manchaba las bombachas y que una cosa así termino por calentarla también a ella, así llego las 8 de la mañana, ella bajo de la azotea para servir el desayuno a su sobrino y yo me fui a estudiar anatomía humana a mi cuarto, por supuesto la parte practica de la materia ya la había recibido.

Desde entonces, cada ves que quiero tener un práctico adelantado de Ginecología, le aviso a la casera o administradora de la pensión, para que me visite en mí cuarto ¡¡¡ sin bombacha por supuesto!!!!!

 

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