Categorías

Relatos Eróticos

Zoofilia

La Perrita Negra

Publicado por Zoofilia el 17/03/2015

Todo comenzó cuando cursaba el segundo o tercer año en la universidad, en ese tiempo recién me había declarado a una muchacha, que era una de mis mejores amigas, tuve muy pocos encuentros privados con ella con la que solamente se dio tocadas de teta, besos y nada más, dejándome siempre a mil.
Para entrar en el tema cuando llegaba de la universidad a mi casa había una perrita criolla toda negra del vecino, que la veces que la veía, estaba en celo y detrás de ella tenía como a cuatro perros, de las veces que la vi casi todas la vi pegada con los perros dejándome excitado y a mil con ganas de montarla.


Resulta ser que una vez fui a alquilar algunas películas entre ellas unas porno que las veía ya tarde como las 11:30 p.m., siempre hacia eso a esa hora, precisamente para que nadie me interrumpiera cuando las veía, siempre terminaba excitado con ganas de coger, la cual tuve que hacerme unas tremendas pajas esas noche que al final sentí que no era suficiente.


Algunos días después alquile otras películas porno la cual vi y estuve a punto de hacer lo mismo cuando de repente me vino la imagen de la perra cogiendo con esos perros y como ya había vistos videos porno de zoofilia, lo cual me puso a mil, desesperado subí a la calle a ver si encontraba la perrita del vecino la cual encontré echada en el patio, trataba de llamarla y no me hacía caso cuando se me vino la idea de comida, rápidamente busque algunos embutidos que tenía en la nevera, subí a buscar nuevamente a la perra, pase cerca de la perra sin que me oyeran los vecinos y se los tiraba, la perra se los comía, de nuevo le tiraba pedazos, hasta que al fin me seguía la lleve hacia un depósito de herramientas que había en la casa la encerré, le tire el resto dentro del depósito, me devolví a la casa a buscar unas velas y algo para prenderlas ya que el depósito no tenía luz eléctrica, también bastante papel ya que sabía como iba a terminar eso.


Eran como las 12:00 de la noche, cuando paso esto, entre al depósito con el libido arriba, ya mi pene estaba erecto y botando fluidos, encendí las velas y puse a un lado el papel, luego acaricie a la perra la cual movía su cola alegremente les tocaba sus tetas ya estaban grandes porque ya había tenido perritos no hace poco, comencé a tocar su panocha la cual estaba húmeda y con pelos en su alrededor la cual me excitaba aún más, introduje un dedo y trate de meterlo poco a poco lo que enseguida la perra se quedó como inmóvil y con la lengua afuera, introduje otro dedo lo cual se fue con facilidad ya que la perra estaba lubricada y ya había parido algunas semanas atrás, de una vez me desnude y mi pene estaba todo babeado en leche, acomode a la perra boca para arriba con las patas abiertas y mostrando en todo su esplendor su panocha que estaba rosada y mojada y sabía que como ya había tenido perritos se le podía ir con facilidad, apunte mi pene babeado se la roce con su panocha de un lado al otro para que su concha estuviera más lubricada y se introduje de poco a poco lo cual se le fue hasta el fondo, comencé con movimientos de va y benes lentos y de algunos momentos rápidos, se sentía calentito y rico es algo indescriptible lo que sientes en ese momento.



Luego comencé con movimientos mucho más rápidos luego paraba con movimientos lentos para no venirme y disfrutar ese momento, estaba totalmente excitado tenia los huevos mojados de los fluidos que me brindaba la perrita que eran de un color amarillo claro, lo cual me hacía sentirme más excitado y comencé a darle movimientos más y más rápidos y más duros la perrita tenía toda su lengua afuera, después de un buen, pero buen rato sentía unas ganas horribles de venirme lo cual no quería porque sentía que estábamos gozando, pero el gusto fue mayor así que acelere más los movimientos para venirme créanme que al momento de hacerlo gemí del placer fue algo que no se lo puedo explicar, al sacar mi pene veía como emanaba de su panocha mi leche mezclados con los de ella, luego la perrita me lamio el pene y lo dejo limpio, después siguió con su panocha, al rato estaba mi pene tieso otra vez y de nuevo volví a cogerme a la perrita como por media hora más perdí la noción del tiempo, esa noche creo que regrese a dormir como a las 2:00 de la mañana ya era de madrugada y desde entonces cada vez que tenía ganas o que veía unas buenas películas porno o cuando la perrita estaba en celo que eran los días que a mí más me gustaban, esperaba hasta las once y media de la noche, que todos estaban dormidos y que no había nadie en la calle, llamaba a la perrita silbando y tirándole comida, ya después de un tiempo solo silbaba y venia solita y entrabamos los dos hasta el depósito me imagino que a ella le gustaba también y ahí dejaba suelta toda mi lujuria, terminaba cansado, estuve así por 7 buenos años culeando de noche hasta la madrugada con esta perrita hasta que un buen día no la vi más, y extrañado le pregunte al vecino que había pasado con su perrita que era raro no verla echada en su patio y el me contesto que había muerto de un atropello.



Siempre recordare a esta perrita que se llamaba negra y que me dio momentos muy felices, ricos e inolvidables y que no he vuelto a sentir y en verdad no he tenido orgasmos como los que tuve con esa perrita tan de solo recordarlos se me para el pene, ojala tenga la oportunidad de experimentar con otros animales como una yegua, una poni, cerda, novilla o cabra porque he leído relatos donde dicen que no saben explicar lo maravilloso que es culear con ellas.


Gracias amigos por escuchar mi relato.

 

¿Ganas de SEXO? No desesperes, descubre quien más quiere sexo en tu zona!