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Todo un juego

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Esta historia sucedió hace algunos veranos, cuando estábamos en mi casa, mis hermanas Ursula de 24 años, Martina de 23 años, y yo. Mis padres salieron de excursión, y nos dejaron solos ese día. Habitábamos los tres la piscina de la casa, ellas con bañadores minúsculos de dos piezas, las partes superiores con triangulitos que apenas cubrían los pezones, abajo un pequeño tanga, estábamos tomando el sol, bañándonos y hablando, entonces les dije que iba a la casa a hacer unas llamadas, que tardaría un rato.

En verdad tarde poco, y al retornar, sin que ellas me vieran, oí algo que me trastoco, de pronto mi hermana Ursula le dijo a Martina una cosa que había descubierto, Rambo, nuestro perro, gran danés, grande y de pelo corto negro, tiene una verga enorme. Martina le dijo que como lo sabia, y ella respondió que se la había visto en el parque, cuando mantenía relaciones con la perrita del vecino.

Yo al oír esto, sentí curiosidad, y me escondí en la casa, en un lugar donde podía ver y oír lo que hacían mis hermanas. Martina empezó a tener curiosidad por el tema, y le dijo a Ursula que seria demasiado grande, que debería doler, esta le replico que no creía, los chicos también la tienen grande, y a nosotras nos entra entera, es cuestión de relajarse, Martina le respondió que la de Rambo seria muy grande seguro, Ursula le dijo que si, y Martina le pregunto que si mas grande que la de los chicos, Ursula le dijo que si, que era mas grande que la de casi todos los tíos. Después de hablar un rato mas, decidieron traer a Rambo, Ursula le dijo que mirara, Martina le dijo, que yo podía llegar en cualquier momento, pero Ursula le replico que yo estaría como siempre en mis cosas y tardaría mucho, tras esto Martina se quedo mas tranquila, y le dijo que no se veía casi nada, Ursula le dijo que había que excitarlo, lo acariciaron un rato, y después le palparon un poco su polla, tras esto, el les lamió la cara, e incluso a Martina le paso su lengua enorme por el pezón izquierdo, quitando de su lugar el menudo sostén del bañador que llevaba puesto y dejando su teta al aire, cubriéndose rápidamente.

Ursula le ordeno a Martina que se la tocase un poco, para que se le pusiera dura, igual que a los hombres. Mi hermana menor miro a Ursula con cierta incredulidad, y le pregunto, que si mordería, ella le respondió que al contrario, le debía gustar como a cualquier chico. Con timidez, Martina le hurgaba el pene, Ursula la ayudaba, Rambo no se movía, tenia la lengua fuera, dejaba hacer. Martina dijo que no pasaba nada, y Ursula le respondió que esperase, mientras empezaba a masturbarlo con ganas, sus dedos le acariciaban el pene naturalmente, a veces entremezclados con los dedos de Martina, y se empezó a notar un endurecimiento, lentamente la cabeza roja empezó a asomar, y ellas se empezaron a entusiasmar.

Prosiguieron acariciándolo, lo estaban masturbando y Rambo respondió, su verga roja y gruesa empezó a salir. Entonces Ursula le dijo a Martina que viera como era en verdad más grande que la de bastantes hombres, a lo que le respondió con la cabeza y cara de asombro que si. Ursula dio un paso mas, y le pregunto a su hermana por el sabor que tendría, y esta le respondió que no sabia, que se la chupase, esta le replico que se la lamieran las dos, y Martina acepto, pero le dijo que ella primero. Tras esto, Ursula se agacho un poco hasta tenerla cerca del rostro, Rambo la tenia mojada, tenia muchas venas y una sensación de dureza muy fuerte, Ursula olfateo para adivinar que gusto tendría, mientras Martina seguía masturbándolo, al fin se decidió, saco un poco la lengua y con la punta rozo la verga del perro, y a continuación dijo que no le sabia a nada.

Martina le incito a que probara un poco mas, que así no le iba a coger el gusto, pero Ursula se negó, y le dijo a la hermana que le tocaba. Martina accedió muerta por la curiosidad, se coloco de frente a la verga, la miro largo rato sin decidirse, hasta que cerro los ojos, abrió la boca y se la trago de un golpe, chupo con fuerza, sus mejillas se hundieron, la garganta subió y bajo tragando algo, y se retiro. Martina dijo que no sabia mal, después de saborear un poco el liquido que había tomado. Entonces Ursula con cara de incredulidad, se acerco a Martina, saco su lengua, y la paso sobre la de mi hermana. Ella le pregunto que que hacia, y Ursula le dijo que quería probar el sabor, entonces Martina le ordeno que se la chupase igual que ella, Ursula sumisa, se agacho un poco otra vez e imito a su hermana, cerro los ojos, abrió la boca y se comió la polla del gran danés. Ella dijo que tenia una textura y sabor diferente al pene de los hombres, pero que no le desagradaba, volviendo a chuparsela, metiendosela cada vez mas adentro.

Martina le dijo que parecía que le había gustado, y Ursula le replico que estaba rica, que era grande, que le llenaba toda la boca. Por turnos, y a veces juntas, mis hermanas le mamaban la verga al gran danés, y a veces también dejaban que el lamiera sus tetas, fuera de la parte superior, por la fuerza de Rambo, parecía que sus pezones iban a explotar. Tras ver esto, estaba calentísimo, me saque mi polla, y empecé a masturbarme lentamente, mientras veía aquel colosal espectáculo.

Al momento, Ursula le dijo a Martina que si se imaginaba a Rambo con esa lengua a parte de lamer los senos, también chupando el coñito. Ella le respondió que se podían morir de un orgasmo, y Ursula le animo a probarlo, y Martina le dijo que ahora ella primero, que antes fue ella la que inicio, además que le daba miedo que le mordiera, ante esto Ursula dijo que tenia la solución, corrió hasta la cocina, y cogió terrones de azúcar. Llegue y le dijo a la hermana que no había rastro de mí, y que era hora de desnudarse. Ursula le dijo lo que iban a hacer, meter un terrón de azúcar dentro de la vagina, para que Rambo solo metiera la lengua para quitarlo. Martina acepto, se tendió en una toalla con las piernas bien abiertas, Ursula se acostó sobre ella y con sus dedos le introdujo el terrón en su vagina. Ursula con delicadeza, guió la cabeza del perro hacia la entrepierna, Rambo la olfateo y le paso la lengua, enseguida detecto el sabor del azúcar, y empezó a buscar el terrón usando su lengua ancha, larga, incansable, lamió los labios vaginales de mi hermana provocándole gemidos de placer. Rambo lamía cada vez mas entusiasmado, mi hermana estaba muy jugosa, mojada hasta los muslos. Ursula se excito mucho viendo eso, empezó a manosearse los pechos, a retorcer sus pezones y se metió un dedo en la vagina. A mí me excito muchísimo verlas así, y acelere mi masturbación. Retorciéndose de placer y con un grito estremecedor, Martina tuvo un orgasmo terrible, y empezó a gritar, que era el mejor.

Rambo mantenía la lengua bien adentro de la vagina de mi hermana, recorría todo el interior, saboreando el azúcar y los jugos del orgasmo. Ursula dijo que era su turno, se acostó al lado de Martina, se introdujo un terrón de azúcar bien profundo en su vagina y atrajo la cabeza del perro. La lengua larga del perro cubrió todo su coño, la saboreo, incluso la introdujo entre sus nalgas, es mas cuando descubrió el sabor de su ano se entusiasmo y estuvo allí un rato lamiendo su agujerito. Yo no pude aguantar mas y me corrí, echando una descomunal lechada, aunque ellas seguían con el perro.

Rambo retorno a la vagina de Ursula, tratando de obtener el azúcar, ella gritaba que se moría de gusto. Mi hermana menor se logro meter bajo el vientre del perro y le mamaba la verga. Ursula se amasaba las tetas, se retorcía de placer, se giro, y quedo a cuatro patas, con el culo en pompa, la espalda quebrada, mordiendo la toalla. El perro siguió lamiendo su vagina y su ano, y Ursula tuvo un pomposo orgasmo.

Llego un momento de tranquilidad, pero este fue roto rápidamente por Martina, que empezó a gritar, no, Rambo no, el perro hizo un movimiento hacia delante y se monto sobre la espalda de Ursula, sus patas delanteras se aferraron a sus caderas, y de un solo empujón le clavo la polla hasta el fondo de la vagina. Ella gritaba de dolor, vociferaba que la mataba, Martina le gritaba a Rambo que bastaba, que la dejase, pero el perro no le hacia caso, y aceleraba sus movimientos coitales, estaba bombeando la verga con una potencia y velocidad descomunal.

Ursula le rogaba a Martina que le quitase el perro, que la estaba matando, pero ella le respondía que no le hacia caso, que lo pusieron muy caliente, y tiene muchas ganas de follar. Ursula gritaba a su hermana para que impidiera que Rambo le metiese la bola de la base que se les crea a los perros, que la iba a matar. Martina no podía despegar al perro, yo sentí impulso de ir a ayudarlas, pero no lo hice, y empecé de nuevo a masturbarme ante la situación.

Ursula empezó a gatear, para intentar escaparse del gran danés, pero no tenia fuerzas, estaba atrapada y completamente ensartada, el perro era enorme, la tenia prisionera, empujaba mas y más, abriéndole la concha para meterle la bola enorme que se le hacia en la base de la verga. Cuando al fin empezó a entrar, Ursula gritaba que la iban a romper, que no aguantaba, pero Martina no podía hacer nada, por lo que se olvido del perro, e intento consolar a Ursula, y le empezó a acariciar el cabello, el rostro, los pechos, intentaba aliviar su dolor. Cuando la bola entro toda dentro del coño, el perro empezó a vaciarse, Ursula gritaba que estaba acabando dentro de ella, que la estaba inundando. Una vez que se hubo vaciado por completo dentro, Rambo se quedo más tranquilo, pero ambos se quedaron enganchados, y cada pequeño movimiento que hacia Rambo, a Ursula le dolía muchísimo, aunque al perro también por los gemidos y gruñidos que emitía. Unos minutos después el tamaño de su verga fue achicándose, hasta que salió, junto con un chorro de leche transparente, tremendamente liquida. Parecía una fuente, el liquido nunca terminaba de salir, le había metido una buena cantidad.

Yo continuaba masturbándome algo mas rápido y violento. En esos momentos Ursula llorando abrazo a Martina, había cruzado todas las sensaciones, placer, dolor, excitación.

Martina le dijo que le dejara ver si le hizo daño, Ursula se tendió abierta de piernas, y mi hermana examino la vagina. Le dijo que estaba muy dilatada, pero no creía que la hubiese lastimado, y le dio un tierno beso en el coñito, Ursula le dijo que eso era lo que necesitaba, suavidad. Entonces mi hermana pequeña se aplico a lamerle la vagina con mucha dulzura a su hermana mayor, con su lengua suave y exquisita. Yo no podía aguantar mas, y explote de nuevo, aunque a la misma vez, Ursula tuvo un orgasmo sensible, intenso, delicado, y Martina se bebió sus jugos y luego los compartió en la boca con Ursula con un tierno beso. Al rato recogieron y se fueron, y cuando me libre de la sorpresa que me causo aquello, hice lo mismo y me dirigí hacia mi habitación.

 

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