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Relatos Eróticos Filial

La sobrina encantadora y el tío enrollado

Publicado por Toro el 18/07/2018

La reunión comenzó al llegar la noche. Se habían reunido todos mis hermanos, sus mujeres, hijos, hijas, nueras y yernos, en total había más de 10 personas en casa para celebrar el cumpleaños 80 de mamá. Durante el día Zara la esposa de mi sobrino Williams se había adelantado para organizar todo ya que soy el único soltero y acompaño a la vieja en la casa maternal.
Estuvimos Zara y yo limpiando, ordenando y preparando todos los bocadillos y bebidas. Se me hacia muy difícil no mirarla con ese short tan cortico que mostraba parte de las nalgas, además traía una blusa muy suelta y sin brasier que dejaba ver esos senos hermosos. Ya me tenía cachondo la situación pero el respeto por mi sobrino prevaleció y pude contener las ganas de piropearla.
Ya terminada la faena fui a ducharme al salir del baño ella estaba parada frente a la puerta con la toalla alrededor del cuerpo, igual yo me cubría de la cintura hacia abajo. Fue en ese momento que pude notar su mirada de deseo, su mirada buscaba mi pene, ese que había estado inquieto durante el día y que se había erguido durante la ducha. Ella lo notó y me dirigió una picardía que me hizo sonrojar.
La velada estuvo maravillosa, bebimos, bailamos todos con todos. En horas de la madrugada fui a recostarme para descansar y encontré en mi cama a Zara durmiendo con Williams, al escucharme entrar ella volteó hacia mí y disculpándose me invitó a dormir junto a los dos. Quise oponerme pero me insistió porque no había más espacio en otras habitaciones, ya que ella había ordenado a cada quien en cada habitación, además que su marido se había embriagado de tal manera que no lo despertaba ni una centella.
Me sentía muy nervioso por cuanto las ganas de tocarla durante el día no habían cesado y la situación era peligrosa. Ella abrió espacio para que me acomodara a su lado, levantó la colcha para que me abrigada junto a ella. Me acosté con la ropa puesta y un encuentro de emociones indescriptible. Ella se volteo hacia mi y comenzó a decirme cosas muy cerca del oido. Me estaba provocando y no aguanté, busqué con mis manos sus piernas y ella las abrió para que tocará más íntimamente, tomó mi dedo medio y lo dirigió directo a su clitoris, acto seguido llevó su mano hacia la cremayera de ni pantalón buscando mi pene. Lo tomo y comenzó a pajearme y con la otra mano se masturbaba usando la mía. Aquella situación y la angustia de saber que mi sobrino podía despertar exitaba de manera superlativa, al punto que nos corrimos al mismo tiempo y lo disfrutamos tanto como si la hubiera penetrado.
Nos quedamos relajados y sin hablar, solo se escuchaban nuestras respiraciones profundas y agitadas. De pronto ella se bajó de la cama pasando por sobre mi cuerpo y se desnudo totalmente procediendo a desnudarme mientras me besaba desde el cuello hasta llegar a mi pene, se lo llevó a la boca y comenzó la mejor felación que haya recibido en mi vida, el haber eyaculado antes ayudó a que disfrutara por más tiempo aquella mamada tan extraordinaria. Paseaba mi glande por sus labios mientras con sus manos oprimia mis testículo haciendo que el pene se prensara como queriendo salir de la piel. Introducía todo ese miembro en su boca llegando a sentir su garganta, chupaba mis testículos mientras halaba el pene como queriendo arrancarlo. Aquello fue magistral, no pude contener más mi esperma y solté un chorro que ella saboreó con un placer aun más excitante.
Cuando creí que habia terminado todo, sentí pesar por no haber disfrutado ese cuerpo tan rico. Es decir había disfrutado sus caricias, sus besos, sus lamidas pero no era eso lo que mi mente había imaginado durante el día, aquellas nalgas que brotaban del Short, aquellos senos mostrándose provocadores no los había acariciado, en todo caso ella había estado imaginando hacer lo mismo conmigo y se había adelantado. Lo sé porque al levantarse del reposo que hacía sobre mi cuerpo me susurró "ahora te toca a ti"
Se incorporó sobre mí y arrodillada llevó su vagina frente a mi cara para permitirme lamer esa ricura bien depilada con olor a sexo. Mi lengua jugaba con su clitoris, mis dedos hurgaban entre su ano y su vagina o mientras mi lengua buscaba profundidades en aquel manjar mis dedos acariciaban su clitoris. Todo ese juego entre besos y caricias anales y vaginales hicieron despertar de nuevo la rigidez de mi pene y el deseo de alcanzar nuevos orgasmos. Fue así como en la posición de cuclillas sentí cómo penetraba aquél cuerpo aún virgen. El movimiento de sus caderas hacia los lados, hacia adelante y hacia atrás provocaron que mi cuerpo temblara, sentí calambres, fue como si una descarga eléctrica me hubiese recorrido desde los pies al.momemto de eyacular por tercera vez. Jamás pensé que a mis 55 años una niña de 19 le hiciera sentir tanto deseo. Desde ese día Zara es mi sobrina favorita y Williams el sobrino que más envidio

 

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