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Relatos Eróticos Gays

Leonardo, mi experiencia gay

Publicado por Francisco el 06/04/2018

Bueno lo que les voy a contar paso cuando yo tenia 18 años.
Siempre sentí curiosidad de mi cuerpo y me masturbaba constantemente, a esa edad y por mucho masturbarme aún no eyaculaba, todo terminaba en un golpe de corriente que recorría desde los pies a la cabeza. Tanta masturbación hizo que me desarrollara antes que mis compañeros de clases y sobre todo antes que Leonardo.
Un día en las duchas del colegio estábamos todos gritando y celebrando el partido que habíamos terminado, nos duchabamos y enjabonabamos yo me quedaba mas rato en la ducha, me encantaba esa sensación de masaje de la ducha con agua caliente, quedábamos alrededor de 4 personas, fue cuando ví que en las duchas quedábamos dos personas, Leonardo y yo.
Leonardo se enjabonaba y recorría su cuerpo y me miraba, yo hasta ese entonces no sabia de sexo con otras personas, es aquí donde empieza a hablarme

¿ya te enjabonaste completo?
Si Leo, ya estoy casi listo ¿y tú?
Si, también, ¿puedo preguntarte algo?
Obvio que si po huevon...
¿Que haces para que te crezca?
(Lo mire con cara de interrogante) La Verdad me pajeo harto (me masturbó)
Ha, yo igual pero no me ha crecido.
¿Te la puedo tocar?
(Yo como quien presta su joystick para que juegue) Dale, si quieres...

Acerco su mano tímidamente, me la toma con una mano, con miedo y luego me la empieza a apretar fuerte, luego con las dos manos un del tronco y la otra se encarga del prepucio me lo estira, me lo baja, me lo empieza a mover, así entre el agua caliente y las manos calientes de Leonardo vivo la primera vez que alguien me toca el pene y el lo disfruta, ahora empieza a moverlo lento, intentando no romper nada y disfrutando de como mi pene va creciendo en sus manos.
Es tan rica la sensación de que te masturben, del agua caliente y de no ser descubierto, sentí que las manos de Leonardo eran perfectas y las quería siempre para mi.
Siguió masturbándome por unos 15 minutos hasta que cerré los ojos y sentí algo mas rico que la ducha y que la mano, de pronto su boca envolvía mi pene, estaba ahí chupando como un niño amamantandose, desesperado se metía mi pene en su boca y lo recorria, me lo mordia con las muelas suavecito, sentía que esto era todo lo que yo quería en la vida. De pronto sentí distinto a todas las veces anteriores la electricidad recorria mis pies hasta la cabeza pero adicionalmente sentí que me orinaba, quise empujarlo lejos y evitar que pasara pero estaba tan pegado a mi pene que le llene la boca de lo que salia de mi pene... El se lo trago y quería seguir chupando pero ya me dolia, así que quedamos en seguir después de las clases cuando nos tocara de semaneros.

La primera mamada es como el primer amor, nunca se olvida y no importa quien te la haga.
Si les gusto, les contaré como Leonardo se volvió adicto a mi pene.

 

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