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Relatos Eróticos Intercambios

ME ENTREGUE AL PLACER DEL SEXO, intercambios de pareja

Publicado por Claudia el 15/02/2018

Mi nombre es Claudia, casada, mi marido Fernando, es un profesional dos años mayor que yo, somos un matrimonio feliz y nuestra vida discurría por los carriles normales de cualquier familia de clase media alta.
Creo conveniente aclarar que ambos nos mantenemos en excelentes condiciones físicas, aunque nuestras amistades siempre nos han dicho que mi marido se ha visto con fortuna al tener una mujer tan guapa como yo. Sin falsa modestia, me siento atractiva y orgullosa de mi cuerpo; mis pechos son normales en tamaño aunque los mantengo siempre altivos, mis piernas son bien torneadas, rematando en un lindo trasero .

Una noche de fin de semana quedamos en ir a cenar con unos amigos de mi marido, ésta se llevó a cabo en el restaurante de un importante hotel de la ciudad de Buenos Aires donde vivimos, cuando llegamos nos hicieron pasar al salón donde se encontraba Martin con su pareja, bebiendo unos aperitivos. Ambos me produjeron una agradable impresión, distinguidos, amables, cultos, pero muy sociables y nada distantes; eran gente de evidente clase. Al principio estaba algo contenida pero mi esposo y la agradable compañía hizo que me relajara y la cena fue de lo más divertida.

Martin es un hombre elegante y atractivo, alto, bien cuidado en su aspecto y modales, parecía tener el manejo de la situación en cada momento y aunque mi marido es también un hombre acostumbrado a las relaciones comerciales, Luciana era más joven que él, supuse que tendría unos cuarenta años, rubia, con un cuerpo muy bien cuidado.

La velada estuvo estupenda y hacia el final tuve oportunidad de hablar con Luly mientras mi esposo y Martin se dedicaban a la tarea que analizar la situación a futuro de la economía en general . Para mi sorpresa no hubo brindis y al final nos despedimos con un hasta pronto nos veremos. La semana transcurrió tranquila, hasta que el dia viernes siguiente Martin llamó para invitarnos a una nueva velada, esta vez en el departamento de éllos .

Me calcé un vestido negro que se ajustaba a mi cintura y cadera como un guante. Dado el carácter de nuestros anfitriones y mi estupendo estado de ánimo me permití un escote sugerente y una espalda generosamente descubierta..

Luciana nos recibió estupenda y radiante, con un vestido corto a media pierna y pude adivinar un cuerpo menudo pero bien formado. Martin se acercó sonriente, espléndido con su pantalón y camisa sport. Me besó en las dos mejillas al tiempo que me felicitaba por lo bella que me encontraba “ dijo sonriente.

Un servicio particular nos atendió durante la cena frugal pero exquisita y luego nos sirvieron las primeras copas. La conversación giró en torno a los viajes y las diversas experiencias con culturas ajenas a la nuestra. Martin se sentó al lado de mi esposo y charlaban animadamente, entretanto, Luciana trajo unas botellas de fino champagne y el ambiente se volvió más embriagador, era evidente que aquella bebida me hacía desinhibir cada vez mas. Ciertamente, me sentía muy bien aunque el calor se apoderaba de mi cada vez con mayor intensidad.

Luciana me tomó de la mano y me llevó a una sala contigua, enorme y llena de pequeños cuadros. De uno en uno me fue mostrando lo que era parte de su colección de pinturas . Me explicaba el significado y la intención de mostrar sentimientos, alegrías y frustraciones en cada uno de ellos, mi cabeza giraba de uno a otro cuadro tratando de captar aquellas imágenes. De pronto me vi cara a cara frente a ella.

Sos muy bonita Clau, me dijo

Levantó su mano y me pasó el cabello detrás del oído. Sus labios se acercaron hasta dar con los míos, en un contacto suave y tierno. Me sorprendí respondiendo con mi boca abierta hasta que el extremo húmedo de su lengua alcanzó la mía. Nunca había hecho algo así… sentí el movimiento de su boca y reaccioné dejándome llevar por el momento .

Sos muy dulce - me dijo serena.

Volvamos por nuestros hombres.

Luciana salió conmigo, una vez más tomándome de la mano. Cuando volvimos a la sala, ambos estaban bebiendo en animada charla. Ellale llamó a su pareja para que la ayudara con algo y me quedé un instante con mi marido.

Me beso ..!! - exclamé.

Luly me beso en la boca!!


Fer me miró y allí me besó ardientemente y su pasión pudo más, lo besé una y otra vez hasta que me dí cuenta que no estábamos solos, ellos nos observaban desde la entrada.

- Perdón no queríamos interrumpir tan apasionado momento, es más, nos encantan las parejas que no pierden la pasión con los años .

Su mujer nos invitó nuevamente con algunas copas , Martin y Fer se fueron al despacho para cerrar los temas financieros. Fue entonces cuando Luly bajó la intensidad de la luz y se sentó a mi lado. Yo estaba confusa, entre el calor que tenía y la bebida ingerida. Cuando quise reaccionar me estaba besando nuevamente con ella, entonces, me incliné hacia atrás recostándome en el sillón, mi cabeza encontró el respaldo mullido, confortable, cálido. Cerré los ojos mientras su lengua jugueteaba dentro de mi boca; el aroma de Luciana me absorbió, tenía un perfume exquisito. Mis manos ascendieron hasta su cabeza y los dedos se perdieron entre los cabellos sedosos de ella. Le dediqué un beso prolongado que, he de confesar, me excitó tremendamente. La mano de ella buscó mi entrepierna…no dije nada… solo la miré a los ojos al tiempo que le empapaba sus dedos con mi pequeña tanga ya mojada. Ella los metió dentro de mí, uno…dos…tres…los movía sabiamente.

Me pones loca!!!... exclamé.

Sacó sus dedos y sin dejar de mirarme los lamió uno a uno. Luego me hizo girar y levantó mi vestido hasta la cintura, apartó suavemente el pequeño trozo de tela que cubría mi trasero, y comenzó a pasar su lengua por mi ano…creí morir de placer. Me mordía los labios cada vez que ella deslizaba su saliva por mi pequeño agujero y mis manos apretaban mis pezones que querían saltar de mis pechos. Jamás había tenido tal sensación. Estaba a punto de tener un increíble orgasmo, pero ella se detuvo.

No hagas eso !! Por favor!! - supliqué.

Tenes que esperar, me dijo tierna y dominante. Entonces se quitó la braga y levantó su vestido, inclinada hacia atrás abrió las piernas y me enseñó su vulva rasurada, rosada, húmeda…Me abalancé sobre ella y mi boca le dedicó por primera vez todo lo que sabía de un sexo femenino. Qué placer..! aquellos pliegues carnosos y jugosos que pude chupar y morder sin descanso, hasta notar como ella gemía locamente. Entonces levanté la vista un momento y allí estaban ellos, mi marido sentado en una silla y Martin a su lado. No me detuve, no vacilé, regresé a la vulva de Luly convertida en un mar de jugos dulces.

Al cabo de un momento, ella se levantó del sillón, caminó felina hacia su pareja y lo besó, él bajó las manos para acariciar sus glúteos apretados, luego la giró suavemente apoyándola por detrás. Ahora dedicaba sus manos a los senos de su mujer, yo apenas aguantaba masturbándome, estaba tan caliente que Martin me miró y dijo:

Clau, sacate el vestido pero dejate la tanga.

No lo hice esperar, suave pero diligente cumplí con su deseo, el vestido se deslizó hasta mis pies sin dudar, mis pezones sobresalían …quedé únicamente con la pequeña tanga que cubría escasamente mi depilada entrepierna y dejaba los hemisferios de mis gluteos a pleno descubierto.

Sos muy bella desnuda, verdad cariño- le susurró Martin a Luly sin dejar de meter mano en su cuerpo, ella volvió hacia mi, directo a lamer mis pezones

Nos dedicamos a chupar nuestros cuerpos una y otra vez sin descanso hasta que ella arriba y yo debajo alcanzamos furiosos orgasmos en posición de “69”. Aun estaba tendida en el sillón y algo aturdida por el placer que había tenido cuando él se acercó hacia mí, me puso de pie, colocó sus manos sobre mi culo empujándome hacia él y para comerme la boca con un beso caliente en extremo. Le respondí lo mejor que pude hasta casi quedar sin aliento; al mismo tiempo noté debajo de su pantalón una tremenda erección con la que no dejaba de apoyarme. Mis manos fueron hacia allí, las moví una y otra vez sobre aquel bulto que buscaba salir, podía sentir la temperatura de su miembro en mis manos. Lo deseaba…no podía esperar más…metí mi mano debajo y extraje su pene no sin dificultad por el tamaño que tenía. Entonces lo ví…hermoso, grueso y muy duro.

Casi con desesperación me arrodillé para meterlo en mi boca…mmmm!!! que aroma y sabor tan exquisitos!!!. Trataba de cubrirlo lo más que podía pero su tamaño me impedía tragar todo lo que deseaba. Mi lengua trabajó toda la superficie desde sus gordos testículos hasta su cabeza llena de miel; chupé, lamí una y otra vez, mientras apresaba aquel tronco espléndido con mis manos. Luly se sumó a nosotros, alternamos las lenguas entre nuestras bocas y la verga de su esposo. Le tuve que pedir que dejara de masturbarme porque ya no resistía más.

Alli Martin se desnudó por completo y me condujo nuevamente al sillón para dejarme en posición de cuatro apoyada sobre mis rodillas. Me saca la tanga con mucha suavidad, lo cual me hizo calentar aun más. Sentí la cabeza de su herramienta bailando en la entrada de mis pliegues mojados, separé las piernas, recién entonces ví a mi esposo frente a mí sentado, sudoroso con la boca entreabierta… y sin dejar de mirarlo dije

Martin, métela por favor que no aguanto más!!..… siiiii...!!.

La cabeza de aquel miembro comenzó a abrirse paso dentro de mí. No sé como pero en un momento la tenía metida hasta el fondo, creí que llegaría a mi garganta.

Asiii… toda…! Qué placer!. exclame

Mis caderas se movían al tiempo que él me clavaba con su verga. Mi esposo no quitaba sus ojos de la escena que tenía delante, se levantó y con la cámara del celu comenzó a filmarme. Nada me importaba más en aquel momento que el palo que me serruchaba por dentro, sentía como el pubis de Martin golpeaba mis glúteos ante cada embestida.

Fer, te doy el gusto de verme así amor, garchando con otro, como me lo pedis hace tiempo que tal lo hago?... mmm, estoy tan caliente!!!... no sabes que buena pija me está metiendo.

Esas eran las palabras que salían de mi boca, extasiada de calentura y que sin pudor le dedicaba a mi esposo, mientras él tambien se acariciaba su verga. Luly volvió a besarme ardientemente y luego se deslizó por debajo de mi cuerpo hasta alcanzar mi vagina. Su lengua se movía sabiamente entre mi clítoris endurecido y el pene de su marido que no dejaba de entrar y salir. Creí que me iba a desmayar de tanto placer, el orgasmo que tuve fue impresionante, no sé cuantos alaridos salieron de mi garganta.

Luego Martin saco su pija y metió su miembro dentro de mi boca, para deleite de ambos. Oí el estruendoso orgasmo de Luly a quien su marido estaba masturbando; en ese momento sentí su cabeza hinchada al máximo y el delicioso semen caliente explotó en mi boca, tragué y tragué hasta limpiarlo todo.

Quedé exhausta, flotando en aquel ambiente ahora confuso. El beso de mi esposo sobre la mejilla me devolvió a la realidad, luego me acompañó al baño donde nos duchamos y pude disfrutar de mi esposo dentro mio, ya estaba amaneciendo cuando me vestí, al rato nos despedimos de ellos quienes con una sonrisa me dijeron que era sensual y atractiva.



Nunca supe si lo ocurrido fue planeado o fue algo que surgió allí en aquel momento. Aunque han pasado unos días de ese encuentro, entre nosotros sigue muy viva la llama de la pasión. Me encantaría compartir otro encuentro con ellos prontamente. Me encerré en el dormitorio, ví el video que grabo mi esposo un par de veces, antes de que llegue del estudio, apenas hoy puedo creer las escenas de sexo compartido que tuve. Tenía la boca seca… el aliento entrecortado, llevé mi mano debajo de la tanga y me masturbé como hacía tiempo no lo había hecho. Espero que mi esposo llegue pronto,, esta noche será toda una sorpresa para él.

 

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