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Relatos Eróticos Primera Vez

La huella de nuestro amor, sexo por primera vez

Publicado por Amanda el 12/03/2018

Era una mañana hermosa, El gimnasio de la Prepa lucía esplendoroso y era el marco ideal para los combates finales del Torneo de Lucha Olímpica, reuniendo a las chicas y los chicos que habían superado las primeras etapas del torneo y ahora se entregaban con mucho entusiasmo en los encuentros finales en busca del preciado primer lugar de su categoría. Ese día ahí en las tribunas, estábamos las tres mujeres mas importantes en la vida de mi hermano, mi mamá, su novia y yo su hermana menor, Mi hermano y yo estudiábamos la Preparatoria en ese entonces, él cursaba su último grado y yo un año menor que él. Ambos practicábamos lucha y participamos en ese torneo solo que yo perdí mis combates eliminatorios y él victorioso llegaba al encuentro final. Ese día mi mamá deseaba ver triunfar a su hijo pues quería superar el dolor que sintió cuando me vio perder. La novia de mi hermano también estaba muy emocionada y muy nerviosa pues sabía lo importante que era para mi hermano ganar ese torneo y estaba dispuesta a gozar y correr a abrazarlo después de su triunfo. Finalmente llegó el gran momento y estaban ahí en el centro del colchón de lucha dos bellos muchachos, semidesnudos, con sus butargas bien ajustadas, luciendo sus cuerpos pero además a la vista de todas las mujeres, lucían ambos sus abultados genitales. Pero para mí fue muy excitante observar las tremendas proporciones que mostraba el oponente de mi hermano, pues una vez iniciada la lucha,mi hermano lo puso sobre el colchón en una posición franca de victoria lo que obligó a que él boca arriba, arqueara su cuerpo evitando ser derrotado por mi hermano, dejando perfectamente marcada la anatomía de su enorme pene, que yo sé que en silencio impresionó a todas las chicas que estábamos animando ese día ese tremendo combate. Aunque mi hermano comenzó dominando el combate y ganaba puntos importantes, llegó un descuido terrible de mi hermano y ese atractivo muchacho con un movimiento rapidísimo logró someter a mi hermano y tuvimos que presenciar el intenso castigo a través de una dolorosa llave que hizo que mi hermano con lágrimas en los ojos y gritando de dolor fuera derrotado dejándonos llorando y totalmente desconsoladas a las tres. Finalmente su novia que había deseado abrazarlos por su triunfo fue a su encuentro a consolarlo y tratar de animarlo pues había quedado muy lastimado. Yo también estaba muy triste pero al momento de acercarme con mi hermano, se acercó también su rival a darle unas palabras de aliento, pero quedé frente a él, dejándome impresionada por su belleza, pues se había despojado de su traje ajustado de lucha y luciendo una diminuta tanga lucía su voluptuoso pene que se le marcaba perfectamente a través de la lycra y con su torso desnudo y totalmente sudado abrazó a mi hermano y sin esperarlo también me abrazo y yo accedí a ese contacto, abrazándolo muy estrechamente, con la intención instintiva de "sentir" ese "gran paquete" dejándome impresionada y excitada por la dureza que sentí oprimiendo mi vientre y además percibiendo el olor de su cuerpo caliente y totalmente sudado por el esfuerzo de ese intenso combate en el que tristemente, ante la vista de todos, había prácticamente sacrificado a mi hermano, humillándolo con una dolorosa agonía durante varios minutos de sufrimiento para mi hermano y para nosotras tres, que jamás habíamos visto perder de esa manera a mi hermano en este intenso pero a la vez bello deporte de la lucha olímpica. Al pasar el tiempo descubrí que aquel bello muchacho que ese día se convirtió en campeón de ese torneo, era un alumno mas de nuestra propia preparatoria pero pertenecía a otro equipo, pues él practicaba lucha desde muy pequeño en un gimnasio cercano. Después de encontrarnos casualmente y en varias ocasiones dentro de la prepa iniciamos una bonita amistad y después de tres meses de esa tremendo combate con mi hermano,, nos hicimos novios. Fue difícil para mi hermano aceptar mi noviazgo con él pues aún le dolía mucho esa derrota y su celos como hermano le atormentaron al principio pero finalmente aceptó convivir mas con nosotros aunque en verdad nunca plenamente. Me enamoré perdidamente y nuestros encuentros amorosos cada vez eran mas intensos, hasta que llegó la ocasión en que lo fuí a ver entrenar y en esa ocasión sentí el deseo de presentarme lo mas excitante para él y como era un día extremadamente caluroso decidí darle una sorpresa y entre al vestidor del gimnasio, sin que él se diera cuenta y me despojé de mi uniforme escolar y solo me puse un diminuto y ajustado top y un cortísimo short y como todo el piso del gimnasio es de duela me fui descalza a sentarme en la tribuna para observarlo. Sentí un placer muy especial al sentirme casi desnuda,,pues no llevaba ropa interior, para que él me viera. Para mi sorpresa, mi excitación llegó al máximo al verlo junto con todos sus compañeros desnudarse prácticamente, ante las chicas que ahí nos encontrábamos, pues comenzó la rutina del pesaje para delimitar las categorías en las que iban a competir al siguiente día. Todos quedaron solo con una muy diminuta tanga para subir a la báscula y en verdad fueron momentos muy excitantes al ver nuevamente su belleza plena y cruzar mi mirada con la de él a la distancia, Me excito mucho ver que el al verme también casi desnuda sentada en la tribuna, se excitaba y creo porque era evidente, su pene, que se mostraba siempre enorme, le incomodo un poco pues hubo un momento en que la punta de su pene se le salía ligeramente de la escasa tanga que tenía y que era insuficiente para cubrir sus enormes dimensiones. Yo sonreí al verlo que a base de señas me hacia entender que yo lo estaba excitando, pues estar solo con su tanga y ante la gente siempre le causaba cierta excitación, pero al verme a mí casi desnuda,lo descontrole totalmente. Yo estaba atacada de la risa al ver su desesperación al subir a la báscula con sus manos tapando sus genitales pues estaba ya totalmente la cabeza de su pene al descubierto. Terminó la ceremonia y el corrió hacia el vestidor para tranquilizarse y poder salir nuevamente sin tanta presión. En ese instante baje rápidamente y tome su mochila con su ropa y mela subí a la tribuna para obligarlo a subir por ella y gozar de verlo en su diminuta tanga nuevamente pero ahora con la intención de tenerlo junto a mí. Pero las cosas se dieron de manera súbita en nuestro favor, pues la ceremonia se había prolongado mas de lo esperado, así que en cuestión de unos cuantos minutos todas las personas abandonaron el gimnasio y finalmente ante mi preocupación salió su entrenador que por ir atendiendo su celular no se percató que era yo la única que estaba aun en el gimnasio y entonces me puse de pie y poco a poco fui bajando pues estaba desconcertada al ver que mi novio no aparecía. Entonces comencé a oír el palmeo de pies descalzos que salían del vestidor y efectivamente era mi novio que aun con su diminuta tanga salia a mi encuentro. Yo quedé paralizada al verlo acercarse a mí, pues la sensación de sentirme casi desnuda como él, descalzos los dos y sin mediar palabra el me abrazó tiernamente acomodando cada parte de su cuerpo con el mío, sintiendo nuestras pieles entrelazadas y después de un beso intenso, sin dejar de abrazarme me dijo....---Amor estamos totalmente solos, mi entrenador me pidió cerrar bien la puerta al salir, pues el velador llegaría dos horas mas tarde y el sabía que yo era el último en retirarme--. Yo sentí que mi cuerpo temblaba de deseo, entonces con esa comunicación que solo los amantes llegan a desarrollar, simplemente le dije...-TE AMO!!- Entonces con un movimiento ágil me levantó me tomo entre sus brazos y me llevó al centro del colchón de lucha y fácilmente me despojó de mis diminutas prendas y yo le quité su tanga y con un impulso excitante ambos nos fuimos al piso y yo quedé encima de él y ante el intenso olor que irradiaba su enorme pene lo comencé a chupar, a saborearlo, llenando cada rincón de mi boca, ahogándome al llegar hasta mi garganta y entonces al ver su rostro desencajado de placer jadeaba y eso me excitaba al extremo, estaba totalmente húmeda y sintiendo pequeñas convulsiones en mi vagina, lo deseaba DENTRO DE MÍ!!! . Ambos al sentirnos en medio de ese enorme gimnasio y en el colchón de lucha donde el y yo combatimos tantas veces, cuerpo a cuerpo, piel con piel con nuestros adversarios, sintiendo el placer de la victoria o el dolor físico y emocional de la derrota, ahora estábamos ahí los dos totalmente desnudos iniciando una lucha de amor. Nos entregamos entre besos y caricias!!, el devoró mi clítoris, cubriéndolo con su lengua y chupando frenéticamente mis labios vaginales, yo exploté de placer. Finalmente comenzamos a luchar en un juego excitante y premeditado hasta que nuestros cuerpos exhaustos quedaron frente a frente cara a cara, el encima de mi y tras un beso intenso y excitante, comenzó a penetrarme, poco a poco pero firmemente, sin parar, yo sentí como me rompía a la vez que entraba centímetro a centímetro dentro de mí. Me dolía intensamente,pero era un dolor muy excitante, hermoso. Mis gemidos se convirtieron en gritos, cuyo eco en aquel espacio me excitaban tanto como a él. Los minutos se me hicieron eternos, sentí mucho placer, mi cuerpo convulsionaba, pero al final llegó a penetrarme tan profundo, que los últimos instantes realmente fueron intensamente dolorosos , su enorme pene que de solo verlo me excitaba, era también muy grueso,demasiado grueso, de manera que sentí la necesidad de abrir al máximo mis piernas, toco mi útero y sentí desmayar de dolor pero una excitación que nunca había sentido ni en mi mejor masturbación, recorrió mi cuerpo y con mi cuerpo convulsionando gritándole le supliqué nomas, no mas era una sensación explosiva entre dolor intenso y un placer convulsivo en toda mi vagina y muy profundamente en mí. Mis gritos los ahogaba con sus besos hasta que al verlo jadear gritó junto a mi boca y sentí toda la tibieza de su semen desbordando mi vagina y serenado mi dolor aunque mi pecho no era capaz ya de contener mi respiración entrecortada. Él quedó tendido encima de mí exhausto y tiernamente los dos totalmente empapados de sudor nos dimos un beso. Aguantamos unos instantes hasta que nuestra respiración se comenzó a normalizar y al levantarnos estaba sobre el colchón la huella de nuestra amor y de mi perdida de mi virginidad. Mezclada entre mis fluidos vaginales y de su semen que escurrió de mi vagina, estaban algunas gotas de sangre y pude ver que mi vagina sangraba ligeramente y limpié con mis lengua su pene ensangrentado de mí. decidimos darnos un baño y al salir cuando íbamos dispuestos a limpiar las huellas de nuestros amor del colchón, escuchamos pasos en el pasillo obligándonos a salir de inmediato por la puerta de atrás y salimos corriendo de ese lugar. Al día siguiente nos presentamos a las competencias, todo estaba normal, el velador había limpiado la sangre y los fluidos que dejamos, él siempre pensó que habían sido producto de un combate intenso de lucha, pues es frecuente sangrar de la nariz o producto de algún golpe accidental. Aunque limpio estaba ya el colchón, la mancha de sangre ligeramente permaneció allí y pues aunque para todos era la huella de un intenso combate de lucha, solo nosotros dos sabemos que esa mancha que lucía a la vista de todos era la huella de un intenso encuentro amoroso,

 

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