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Relatos porno de Voyerismo
Voyerismo
Mirando a karen

Karen era mi cuñada. 15 años menor que mi esposa, la vi crecer casi sin darme cuenta. Sin embargo, cuando cumplió los 16, noté todo lo que se había desarrollado y lo hermosa que seria en el futuro. No me equivoqué, a los 20 años era una joven muy atractiva : de bellos ojos verdes, pelo dorado, no muy alta de estatura, sobresalía en ella lo que con el tiempo se transformaría en mi obsesión : unos enormes senos, blancos y turgentes, donde se ...
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Voyerismo
La enfermera del asilo

A continuación, les voy a detallar un acontecimiento real que acaeció en Huelva, ya hace algunos años. Yo por esos tiempos, tenía una amiga trabajando en el asilo, Amanda, y a veces iba a visitarla por las noches, pues ella estaba sola cuando le tocaba ese turno y se aburría. Lo que les cuento seguidamente, sucedió una noche, fui a visitarla, normalmente estábamos en su despacho, y allí hablábamos o pasábamos el rato jugando a algo. Lo que me ...
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Voyerismo
La chica del tampax

Sucedió el sábado pasado, y de verdad que en todos estos años en los que me vengo dedicando al “voyerismo”, ésta ha sido una de las mejores visiones que he tenido. Por que... yo soy un “voyeur”. Algunos estaréis pensando que soy un pervertido (¡¡Sí, entonces vosotros también lo sois, lectores!!), pero por favor, no me juzguéis antes de tiempo. Las mujeres a las que observo se encuentran totalmente a salvo. Simplemente las miro, nada más. ¿Es ...
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Voyerismo
En el coche

La noche lentamente caía en la ciudad, la oscuridad era casi total, solo el reflejo de una farola cercana entraba por las ventanillas del coche. En el interior una música suave acompañaba los momento de relax, relajados mientras fumábamos un cigarrillo, lentamente, casi sin hablar, degustando y recordando paso a paso, los momentos de placer que acabábamos de crear. Allí estaba yo sonriendo contenta de la experiencia de ser másturbada, mojada ...
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Voyerismo
En una taberna indarde

Aquella tarde tenía una pena tan intensa que hasta me costaba creérmela. Me llegó sin avisar, pillándome desprevenida. Era una tristeza en estado puro. Me di cuenta de que tenía que ponerle remedio y quitarme de encima aquel sentimiento tan pegajoso, o de lo contrario, acabaría ahogándome. Así que llamé a Sergio. Sergio era la única persona en este mundo capaz de poder arrancarme una sonrisa cuando mi estado de ánimo estaba tan bajo. Y no ...
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