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Ser follada por un perro es lo mas rico del mundo

Publicado por Criss el 12/01/2017

Escena 1...

Hola, esta historia me ocurrió cuando tenía 22 años de edad. me mude lejos a las afueras de la ciudad a un lugar donde el ruido y la congestión no me estorbaran en mi libros, soy una heredera de una gran fortuna y una excelente escritora de novelas de ciencia ficción. Así, mi hogar posee un amplio terreno y en mi casa poseo habitaciones grandes y una cocina para vivir varios días sin salir a comprar nada.

Aquel día inolvidable llovió por un largo tiempo, salí del market corriendo a mi auto con los alimentos de aquella semana. al llegar a mi casa guarde el carro en el garaje, al entrar el olor a gas era alucinante; por error el gas de la cocina había estaba abierto. Cerré el gas y procedí a abrir todas las puertas de la casa ya que el vecindario era un lugar seguro y libre de ladrones, soy una mujer muy aseada y meticulosa por lo que ordene inmediatamente los alimentos en su lugar. El reloj marcaba las 8:00 y así que decidí hacer ejercicio, el gym queda en la parte trasera del garaje y en aquel lugar hace demasiado calor; así, decidí quedarme en shorts y una blusa. Trabajaría únicamente piernas y glúteos pues mi abdomen y pechos los trabajé el día anterior.

El sudor corría por mi vientre y entre mis senos, un espejo gigante estaba al frente de mi cuerpo todo sudado por la sentadillas, no tenía interiores pues terminan muy mojados después de cada rutina; por esta razón, los shorts se marcaban cada parte de mi vagina cada vez que bajaba y esto realmente me excita, ver en el espejo un cuerpo como el mío cubierto en sudor hay que mis pezones se pongan duros y que mis jugos salgan lentamente y bajen por mis piernas. la tormenta no se detuvo y el medio día trajo a mi mente la hora de almuerzo.

- Debo bañarme, estoy lavada en sudor ¡pensé!

Al salir del gym vi el carro sucio por el barro de la tormenta, había olvidado lavarlo. Así que me acerque y quite la alarma y al instante un ruido salió debajo del carro; di unos pasos atrás pero nada salió de él, procedí a sacar el jabón y las toallas. el barro me termino de ensuciar la blusa y short que tenía puestos por lo cual, me los quite. Estar desnuda lavando el carro no era nuevo para mí. Pero, esta ocasión había algo raro en el ambiente, hacía de la situación algo más que de costumbre. El dolor en mi vientre y pechos por el ejercicio del día anterior me excitaban un poco, más aún el sudor con el barro hacía del momento algo único.

Desnuda en el garaje, volvía a oír un ruido que provenía debajo del carro. Esta vez me agache para borde ver que había allí. doble mi rodillas y me apoyé con los abrazos para bajar la cabeza hasta el suelo, y logre ver un hermoso gato silvestre. Estaba asustado por la tormenta, así que me apoye en mi rodillas y levante las caderas para estirarme y alcanzar al gato. Mi vientre dolía por lo que el esfuerzo fue alto; cuando tenía medio cuerpo por debajo del carro, el gato miro atrás de mí y se asustó, salió corriendo de repente al escuchar el gruñido profundo de un animal que había detrás mío. Asustada me quede inmóvil ya que el gato se fue pero lo gruñidos seguían ahí. intente mirar atrás, pero solo vi cuatro patas grandes y fuertes, no alcanza a ver el cuerpo del perro por lo que me di cuenta que era bastante grande.

No paso mucho tiempo antes de oler el sudor y jugos que corrieron por mi vagina y en ese momento sentí una lengua muy grande que invadió desde mi clítoris hasta el ano, no tenía a donde moverme así que intente cerrar mis piernas lo más que pude. Su lengua era tan fuerte que abrió mis nalgas y consiguió lamer mi ano sin problema. Cada vez que lamia mis piernas temblaban y se levantaban un poco de la fuerza con que lo hacía. Aquella situación fue demasiado incomoda, sentí vergüenza y más aún cuando mi cuerpo reacciono a sus lamidas, el sudor comenzó a salir nuevamente, seria mojadas mis piernas y mis nalgas, mi vientre con dolo sudaba pero esta vez el sudor y lo líquidos salían desde mi vagina y subían por mi abdomen hasta los senos para terminar en mi cuello, senté como mi clítoris creció y la lengua de la bestia negra no se detuvo, los jugos de mi vagina lo excitaron aún más y su lamidas fueron más fuertes y rápidas. Aturdida por las sensación, sin querer abrir un poco mi piernas y así los labios de mi vagina se abrieron y sus lamidas fueron más penetrantes que antes, su lengua entraba un poco por mi vagina y su saliva humedecía mis nalgas y mis piernas, se combinaba con los jugos de mi vagina y el sudor de mi cuerpo, haciendo que este bajara más fácil por todo mi cuerpo y mis piernas, estaba completamente mojada y esto me excitaba.

Mis senos ahora estaban completamente rígidos y tocaban el suelo levemente y en algún momento la saliva que derramaba la bestia desde mi vagina por todo mi cuerpo sobrepaso mi cuello, y sentí como se derramaba lentamente por mi mentón hasta que llego a mi boca. Mi mano se movió instintivamente y detuvo tal acontecimiento. Mi mano estaba llena de esta combinación y al mirarla toda mojada de mis lubricantes, sudor y salvia me excite demasiado y sentí como estallaba mi vientre y vagina en su primer orgasmo, casi desmayo pero el olor de mi mano era fuerte y sin pensarlo lleve los dedos a mi boca y deguste el cóctel de mi cuerpo. Era un sabor salado pero suave y excitante. Sorprendida por el placer de su lengua y el sabor de su saliva, recosté mi cara en el suelo sobre una de mis mejillas y con una de mis manos abrí los labios de mi vagina y con la otra acerque a mi boca más del potente líquido que corría por mi cuerpo, sentía su lengua en mis dedos y clítoris con más velocidad y potencia de haberme venido en su boca. Con mis piernas muy abiertas su lengua corría hasta el fin de mi trasero así que lo levante aún más hasta que su saliva comenzó a correr por mi espalda, me volvía loca estar tan mojada y ese olor era demasiado fuerte.

Pasó tiempo y me vine cuatro veces más, mi cuerpo estaba completamente cubierto en sudor, saliva y jugos vaginales. En ese momento sentí que la bestia se detuvo y mire entre mis piernas y se había alejado un poco. Aproveche la oportunidad para salir de aquel aprieto. Pero me di cuenta de mi error cuando al gatear para salir sentí sus patas sobre mi espalda y me tiro al suelo nuevamente. De cara contra el suelo sus patas delanteras se fueron a los lados de mi cintura y pude voltearme y quedar boca arriba a la bestia negra, era más grande de lo que pensaba. Un Rottweiler gigante tenía su hocico frente a mi cara gruñéndome y mostrando sus dientes tan grandes como los de un tiburón.

Asustada, recosté mi cabeza en el piso y él se tranquilizó hasta que comenzó a lamer mi cara, esa lengua gigante ahora estaba en mi cara, pero no podía olvidar el sabor de sus saliva, abrí mi boca y le di lo que llamarían un beso, el curioso metía su lengua en mi boca y yo la lamia y la succionaba. En algunos momentos sentía como mi pequeña cara estaba entre sus dientes,; de igual forma, situé mis brazos alrededor de su cuerpo con tanta fuerza que se sentó en mi vientre. Fue gracioso, el pero que me estaba violando está sentado en un abdomen que muchos hombres quisieran besar y tocar; sin embargo, allí estaba yo besando a una bestia gigante. Cuando sentí su musculoso cuerpo en mí, retiro su cabeza de la mía. Vi lo más terrorífico que hasta el momento había visto, un cosa roja y mojada que salía de la oscuridad; era alucinante y cuando salió, tocó mi senos. De alguna forma me hipnotizó y solo pude pensar en tocar con mi manos tal cosa.

Cuando estaba a punto de hacerlo, un trueno hico retumbar los cielos y la bestia asustada corrió a la casa y se escondió. Me levante apresuradamente y me fui al gym a buscar una pesa para pegarle, pero no pude salir del susto. La tormenta no se detenía y no podía escuchar nada afuera del gym, no sabía dónde estaba aquélla musculosa bestia de la lengua que profanó mi cuerpo y mis sentidos. De repente tome valor y salí del gym, el garaje estaba abierto así que pensé en salir corriendo pero fui tan estúpida de sentirme valiente y buscar al perro para espantarlo, entre en mi casa y fui a mi sala, ella es grande pero a él no lo vi escondido allí, mi mente estaba en blanca por los orgasmo, no podía pensar claramente y lo siguiente que sentí fue un empujón que me tiró al centro de la sala, el cuchillo lo perdí en la caída pero el temor lo recuperé, estaba boca arriba y la bestia negra situó su hocico en mi vagina y lamió nuevamente. En un éxtasis repentino mi mente recordó su dulce lengua y mi cintura se levantó levemente. No podía creer lo que sucedía, pero era demasiado rico para dejarlo pasar, mi cintura estaba elevada y podía sentir su lengua en mi clítoris que ardía en fuego, miré y vi que era muy grande para alcanzar mi vagina. Despacio me moví sin que él lo sintiera y me senté en el sofá, abrí mis piernas lo más que pude y su lengua se introdujo en mi vagina, me corrí al instante y aun así, él seguía moviendo su lengua por dentro de mis entrañas.

De repente mi mente recordó aquella cosa roja y jugosa e hipnotizada aun por ella, moví mi cuerpo de tal forma que la pudiera ver, me situé de espaladas con mi piernas abiertas en la parte del sofá donde se recuesta la espalada, la bestia se paró sobre mi abdomen y siguió lamiendo, pero mi cabeza quedo debajo de su cuerpo, mirando aquel bulto que colgaba. Mi cuerpo sudaba y con mi manos agarre su paquete, sin temor alguno salió nuevamente y quedo frente a mi rostro, lo toqué esta vez y sentí delicado, suave, mojado. Era grande y no podía quitarle los ojos de encima, mientras lo tocaba salió a presión un poco de un líquido y quedó por mi cara, una parte se introdujo por mi labios y su sabor era delicioso, mi vagina estalló en llamas al sabor y la textura de este elixir, me corrí y la bestia empezó a empujar su cuerpo contra mi cara, cerré mi ojos y deje que introdujera la causa del elixir en mi boca, mi cuerpo reacciono inmediatamente y abracé su cuerpo agarrando con mis manos las patas traseras y sus testículos, con mi piernas acerqué su cara a mi vagina y sentí mi cuerpo entre sus hocico, sus dientes mordían levemente parte de mi vagina y nalgas mientras que su pene se movía de forma feroz entre mis labios, se sentía caliente y me llegaba hasta la garganta sus testículos golpeaban mi nariz con fuerza y se movía como loco mientras lo acariciaba, mis senos húmedos y firmes se apretaban contra su cuerpo mientras me penetraba oralmente.

Mi vagina estalló en éxtasis y explotó con todos sus jugos en el hocico de mi violador, y el elixir salió de su pene con fuerza y sin merma, salió de mi boca y se escurrió por toda mi cara. En ese momento se bajó del sofá y yo quede hecha un desastre y cansada, se hizo en un esquina y se lamio su pene. En ese momento recobre fuerzas y pensé en correr, lo más lejos que pueda; así, inicié mí huida de aquella casa, la tormenta no se detenía y al salir del garaje, sentí la lluvia por todo mi cuerpo, gotas frías y pesadas que me lavaban y me detuve y mire al cielo. Mi mente no dejaba de pensar en el elixir, su fuente y su lengua, mire a la casa nuevamente y vi al perro en el garaje.

- Ven acá –le grité-

Corriendo me alcanzó bajo la lluvia, caí de rodillas y lo bese nuevamente, introduje mi cara entre su hocico y lo lamí, mi vagina quería sentirlo todo, y sin pensarlo dos veces me puse en cuatro con mis nalgas levantadas, la bestia puso sus patas en mi cinturas y comenzó a penetrarme bajo la lluvia, era grande y me lastimaba pero después fue solo placer sentía como se estrellaba con mi paredes vaginales, sus testículos golpeaban mi clítoris y todo su cuerpo estaba sobre mi espalda, lo sentía mojado y pasado por la lluvia pero eso no lo detenía. ¡hazme tuya! Gritaba en medio de los orgasmos, su gran pene salía y entraba con vigor, mi senos se movían para todos lados, sus garras arañaban mi espalda pero ese dolor me excitaba aún más. La lluvia salpicaba en mi cara, que gemía al cielo de placer, mis brazos no soportaron el furia del animal, y caí de cara al suelo. Una de sus patas estaba en mi rostro y la otra sobre un brazo, pero él seguía sin parar; así, dentro de mi creció y creció, su elixir estalló y lleno todo mi interior, caliente y espeso en medio del frio de la tormenta me complació, cuando se despegó de mi cuerpo corrió a la casa y yo no me pude levantar, quede acostada bajo la lluvia hasta que recupere fuerzas y me entre a la casa, pero esta vez estaba feliz y segura.

Escena 2....

Esa noche, le puse nombre a mi nueva mascota, aquella que me violó, y su nombre será blaky. Esa noche nos bañamos juntos y nos deleitamos juntos. A la mañana siguiente baje excitada al gym para hacer mi rutina diaria, me dolían las piernas y los glúteos. La rutina anterior fue muy salvaje. Así que, decidí entrenar en la máquina de levantar pesas. Esa mañana hacia frio y decidí por causa de mi nuevo amante, andar desnuda en la casa; así, encendí la chimenea de la sala para que blaky no tuviera frio. La rutina fue intensa, levanté pesas y ejercité los pectorales; al rato, en el momento en el que levantaba un pesa con los dos brazos mientras estaba sudad y acostada en una banca, sentí en mi axila izquierda la lamida de blaky, dejé la pesa mientras él me lamia por todo el cuerpo, abrí mi piernas lo más que pude para que él pudiera acercarse a mi vagina y así lo hizo, dos lengüetazos y ya me corrí, su lengua era como una ilusión.

Me detuve y lo paré para continuar en otro lado, como si no fuera mi violador. Saltó encima mío y con sus dos patas en mis senos me hizo recostar nuevamente en la banca, excitada y asustada volví a abrir mis piernas pero esta vez me penetro con tanta fuerza que cerré mis piernas alrededor de su cuerpo como protección; no sirvió de nada, su perforadora es demasiado grande para detenerla una vez adentro, continuó su movimiento y pasó el dolo así que lo agarre de sus nalgas y lo acerque más abriendo mis piernas agresivamente. El placer es total, un perro cogiéndome en mi banca de ejercicios, sus patas delanteras rasguñaron mis senos pero estos firmes resistían el dolor, su rojo penen penetraba muy adentro pero yo quería más; así que, acerque su cara y lo besé, él feliz me lamió los interiores de mi boca mientras que agitaba fuertes sus caderas contra las mías, yo lamia y chupaba su lengua dejando que su saliva se desplace por mi rostro y boca.

El elixir está a punto de salir, se siente grande dentro de mí y cuando sale. Mi vagina estalla en el orgasmo más placentero de todos los que me ha dado, estoy hecha un desastre otra vez, tengo su saliva, semen y sudor por todo mi cuerpo y me deja ahí tirada y me mira antes de salir de cuarto como si fuera tan solo la cogida de la mañana.

Al levantarme me mire en el espejo y me excite, estoy chorreando semen y saliva y mis piernas tiemblan, quiero más –pensé-. Me fui a la sala y lo llame, me ubique en el suelo y contra el sofá e hice que se parara en el sofá con sus dos patas delanteras, él se dio cuenta de lo que pasaba así que sin temor desenvaino su gran mástil y lo introdujo en mi boca, no me dejó ni respirar cuando la grandeza de su pene estaba saliendo y entrando por mis labios, cerré mi ojos y acaricie sus pierna y con una mano me masturbe, esa sensación de un miembro caliente y mojado en mi boca me volvía loca, la chimenea calentaba y mi cuerpo sudaba chorros, mi vagina lubricaba cantidades después de haber sido cogida una vez y su pene estalló en mi boca, lo que no me pude tragar se deslizó por mis senos hasta tocar los jugos de mi orgasmo que no fue tan duro como el de la mañana ni tan doloroso como el que me iba a dar.

Con su miembro colgando fuera de mi boca me deslice entre su cuerpo y me ubique de espaldas debajo de él recostada en el sofá con la cintura levantada deseando que me penetrara, sentía el peso de su cuerpo contra el mío pero no me molesta por que el sofá era cómodo, sentí unos primeros empujones y me sorprendió que no atinara, ilusa yo que pensé que quería llenarme de elixir la vagina, su puntería no falló y el sudor y la humedad de su rojo mástil hizo que mi ano se abriera todo en una sola empujada, grité del dolor y agarré sus patas delanteras con fuerza mordiendo el cojín del sofá, el sonido de sus caderas contra mis nalgas era rápido e imparable, mis nalgas eran azotadas con rapidez y sentía fuego en mi ano, mis glúteos dolían del ejercicio y la fuerza de la penetración que me estaban dando, mis piernas temblaban mientras corrían líquidos vaginales mezclados con el elixir de la bestia; de repente, su lengua frotó mi rostro y al voltear mi cara. Su lengua se deslizó por mis labios llevándose el dolor con su lengua, abrí mi boca y no perdió tiempo en meter su lengua para rozar la mía, ¡me besas mientras me partes el ano con la fuerza de un toro!, dame más... soy toda tuya, mi ano es tuyo, mi boca es tuya, mi vagina es tuya, mi cuerpo es tuyo. Mi mente se fue en placer, el placer de su lengua en mi boca, su cuerpo presionando el mío y su pene en el interior de mis doloridas nalgas, que cada vez es más grande y así mismo abre mi ano en placer, su lengua tampoco no se despega de mi boca y mi lengua, llenando de saliva mi rostro, hasta que siento su bomba dentro de mí, ese elixir caliente que sale de su rojo mástil presionado contra mi rojo, débil y violado ano. el rogamos fue infinito y el semen salir a chorros dando la mejor sensación de todas. No pudo salir fácil, duro bastante tiempo y cuando lo sacó me dolió y grite tan duro que hasta él se asustó. Ya era de tarde y no me di cuenta que pase toda la mañana y la tarde tirando con el perro.

En la noche cuando me acosté en mi cama, él llego allí y sin descaro se sentó en mi cara, puso sus testículos en mi boca y no tuve otra, abrí mis labios y chupe esas delicadas partes que lo hicieron aullar de la felicidad, chupe, lamidas y bese los testículos y miembro rojo y jugoso hasta que después lo acosté a mi lado y lo abrase y puse su pene contra mi vagina abrazándolo con mi piernas mientras nos besábamos apasionadamente y como si nada hubiera pasado en el día, me puse en cuatro y me cogió por largo tiempo por todas las partes que pudo y conocía, mi cama quedo hecha un desastre igual que todo mi ano, mi vagina y mi boca.

Las mañanas siguientes, Blaky no dejaba de despertarme con besos y sexo, se convirtió en mi amante aunque aveces creo que no soy mas que la esclava sexual de una bestia violadora.

 

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