Relatos Eróticos Fetichismo

Después de una fiesta siempre llega la parte del sexo

Publicado por Anónimo Kv el 10/11/2017

Después de aquella noche, con las amigas de mi novia... todo fluyó entre Aitziber y yo... nos pusimos a vivir juntos.

A ella le encanta mi fetichismo de pies, y yo amo sus perfectos pies, delgados y hermosos.

Un día llegamos de una fiesta, como a las 4am, Ella estaba agotada de tanto bailar y joder conmigo, así que montó sus pies con sus tacones azules puestos, de esos de tacón fino, sobre la mesa de la sala... yo la miraba desde el otro mueble - ¿Qué? - me dice - Amo tus tacones, tus tobillos... te amo a ti - le digo, ella sonríe y me responde - No te voy a prestar mis tacones - y comienza a reírse - ¿Puedo quitártelos? - le pregunto - El único autorizado para eso, eres tu - me dice, todo se queda en silencio, mientras sostenemos miradas - Así estén sudados, me los quiero comer - le digo - mmm no importa que me huelan? o estén sucios? o estén muy sudados?... ¿Quieres jugar con ellos así? - la miro y le respondo - A ti no te tengo asco, eres una mujer que se cuida mucho; besaría tus pies como estén - ella se ríe y me dice - Amo eso de ti... ¿Comienzas hoy o mañana? - me pregunta, me levanto y agacho frente a la mesa y empiezo con el juego...

Me acerqué y con mi boca, le fui jalando la correíta del tacón, quitándole el seguro, lo tome con mis manos y se lo jalé... su pie estaba sudado, rojizo y con un olor sabroso... ese aroma delicioso. Comencé a besárselo y ella a morderse los labios, le pasé la lengua entre sus dedos y luego se los soplé - Uy qué rico - me dijo, le quité el otro tacón lentamente y le besé desde su talón hasta sus deditos... me los fui comiendo a besos lentamente, mientras ella empezaba a sentirse muy bien - me tienes sudando - me dijo, me puse de pie, y la alcé en brazos, y la llevé a la habitación, ahí le fui besando desde su pie hasta sus rodillas... acariciándola, ella también comenzó a acariciarme con sus pies, y a calentar el ambiente. Intentaba dominarme con sus pies, pero ante cada intento, yo le mordía sus piecitos...

Fui subiendo con mis manos, explorando la belleza de su cuerpo, ese olor a perfume y sudor, a discoteca y alcohol... le fui besando y soltando su vestido, ella hacía lo mismo con mi camisa, seguí subiendo hasta su cuello y después solté su cabello mientras probaba sus labios... fue la madrugada, por allá se escuchaba un gallo cantar... y ella y yo, devorándonos poco a poco...

Al final, me dijo - Estas cosas, deberían de ser relatadas en un libro o en internet Kv.

 

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