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Lo que hace feliz a mi hija | Relatos Eróticos de Filial

Publicado por Joanluzian el 25/06/2024

Hola, soy una mujer madura ya, 52 años bien vividos, separada, tengo dos hijas, una de 27 ya casada y otra de 24 que estudia fuera.
Como madre divorciada tuve que enfrentarme a lo duro que es mantener, criar y educar a dos hijas yo sola; su padre al separarnos se olvidó de su compromiso y nunca les apoyo, razón por la cual ellas decidieron cortar todo vínculo con él. Confieso que no fue fácil, sobretodo con la mayor que siempre fue de carácter muy duro y rebelde, de todos se enojaba y parecía estar peleada con todos.
Esto cambio cuando ya trabajando después de terminar su carrera conoció a un chico muy guapo, atento y gentil; su trato la fue transformando, sonreía todo el tiempo y ya era positiva y alegre... Llegó el gran día de su boda y estuvo radiante todo el tiempo. En una plática posterior con ella le comenté sobre su cambio y me confesó que era muy feliz en su matrimonio, que Charlie, su esposo la hacía inmensamente feliz, pero lo que mas le agradaba eran las noches de pasión y lo amoroso y ardiente que era. Yo le manifesté mi tranquilidad y la felicité por eso.
Sin embargo a partir de esa plática con ella, quedé intrigada, inquieta por todo lo que me contó; no creí que un hombre pudiera cambiar tanto a mi hija y decidí investigar por mi cuenta el por que de tanta felicidad. Me imaginaba como la besaba, como la acariciaba y la pasión que provocaba en ella y me excitaba tanto pensarlo que Charlie sin querer, fue despertando en mi sentimientos que creía ya olvidados; Cuando sola en mi recámara pensaba en ellos, imaginaba las escenas mas ardientes y al sentirme toda mojada por la excitación muchas veces me toqué pensando en él y los orgasmos que me producía eran fantásticos.
En una tarde que mi hija habló para avisar que llegaría muy noche a casa a una invitación a cenar para ellos me pidió que atendiera a su marido pues él si asistía y que le mandara algo de la cena después cuando se fuera.
Yo sin saberlo, me puse muy feliz a esperar a Charlie, debo confesar que me sentía muy emocionada, como novia esperando a su cita, mi ilusión de estar solos despertaba mucho nerviosismo y alegría íntima.
Cuando él llegó, traía una botella de un vino lambrusco delicioso que a mi me encanta, vino que degustamos desde el inicio de la cena y en su desarrollo. Cenamos, la plática era muy amena y a medida que consumíamos el vino, me sentía mas y mas desinhibida, poco a poco fui tomando valor, Charlie me sugirió pasar a la sala a seguir platicando y yo acepté gustosa. Nos sentamos en el sofá juntos y en la confianza del ambiente le dije que le agradecía muchísimo hacer feliz a mi hija, que la veía tan feliz y que la verdad, a veces me daba un poco de envidia. Él muy lindo me expresó que no debía sentirme mal, que algún día conocería a alguien pues aun era joven y bella... Yo le agradecí sus palabras pero le dije que era un mentiroso galante. Él reafirmó sus opiniones y me dijo que lo creía de verdad.
Me armé de mucho valor y le confesé que mi hija me confío que parte de su dicha estaba en como él la trataba en la intimidad y que a mi me gustaría demasiado conocer a "eso" que provocaba su estado permanente de placidez. Charlie por supuesto que se sorprendió, pero le dije que yo confiaba en su discreción y que le pedía como mujer, no como suegra, que me ayudara a ser también feliz, que sería un lindo secreto entre él y yo y que le estaría mas agradecida por ayudarme.
Charlie se resistía, pero no demasiado, no fue tajante y al contrario muy comprensivo y atento. Expresé que si de verdad era lo que me había dicho me lo demostrara y yo llevaría ese secreto siempre. Como no decía nada, permanecía callado, me fuí acercando mas a él, puse mi mano en su pierna y le acaricie suavemente, él permanecía en silencio y no hizo movimiento alguno, no se retiraba cosa que me animó y fui lentamente subiendo mi mano traviesa por su pierna hasta llegar al cierre de su pantalón; le supliqué muy despacio: por favor, muéstrame eso que tiene a mi hija tan alegre...
Con mis dedos muy despacio fui bajando el cierre de su cremallera, sentía el bulto tras la tela de su boxer, metí mi mano derecha y toqué su pene palpitante, era enorme y grueso, lleno de vigor y con un glande rosado, hermoso como nunca había visto en mi vida. Charlie notó mi asombro y seguramente mi mirada de lujuria y deseo, pues se bajo el pantalón y el boxer, dejando a mi merced esa belleza ya con gran erección. Yo estaba fascinada, encantada, tocaba y acariciaba el pene mas bello que nunca imaginé. Lentamente fui acercándome con curiosidad y deseo, mis dedos subían y bajaban por ese enorme tronco sintiéndolo palpitar... Con ternura lo acerqué a mi boca y primero le di unos besos tímidos como de ternura y reconocimiento a su belleza. Poco a poco me fui atreviendo a mas, abrí mis labios ansiosos para meterme esa gran verga en mi boca, deseaba sentirla hasta mi garganta, no fue fácil pero me la engullí toda! Charlie cerraba los ojos y suspiraba, yo sabía que gozaba, comparando a su esposa, mi hija con lo que su suegra, la madre de su mujer le ofrecía, por lo que esmeré en darle las mas deliciosas mamadas llenas de pasión y lujuria.
No se cuanto tiempo duré haciendo mi felación pero lo disfruté tanto que Charlie casi se vien en mi boca, al sentir sus palpitaciones, le pedī que se aguantara, pues deseaba sentirlo adentro, así que le supliqué: por favor hijo (así le decía de cariño) métemelo, cójeme, fóllame, dame de tu leche, hazme sentir la mujer que creía ya no existía, muéstrame por que mi Mary es feliz contigo...
me hice a un lado mi tanga, me senté de frente en sus piernas, me acomodé su gran miembro en mi vagina ya toda lubricada y excitada y con la prisa que dan tanto tiempo sin sentirme mujer viva, me lo metí de golpe, todo, hasta el fondo!!! Uffff!! el placer fue instantáneo, miles de sensaciones me recorrieron el cuerpo, desde mi vagina penetrada hasta mis sentimientos dormidos que afloraron plenamente... Primero me quedé quieta, sintiendo, disfrutando, acomodando todo en mi interior, luego mi naturaleza fogosa revivida me impuso a moverme despacio, poco a poco, sintiendo un gran placer... Los movimientos se fueron incrementando tanto como el placer, llegó un momento que no pude contenerme y empecé a gemir, a gritar, a pedir mas y mas... Así papi, dame todo, enséñame como te cojes a mi hija, dime que soy mas puta y mas caliente que ella, que aun soy una mujer deseable... Charlie se dejó llevar por mi fogocidad y correspondió gimiendo: si mamita linda! eres bien puta y caliente, toda una mujer cachonda, que rico te mueves, dale mas, mas... al escuchar todo lo que me decía me deje llevar por la pasión y lo besé apasionadamente, no soporté y le dije que por fin sabía el por que mi hija era tan feliz pues era un maravilloso amante, con un pene divino y digno de ser mamado, besado, que cuando quisiera estaría a su disposición y servicio como la puta mas fiel... cuando estaba por venirse me salí de ese grandioso pene y bajé a seguir mamándolo, pidiéndole me diera toda su leche, su semen delicioso que me imaginaba como un manjar que me urgía probar. su potente verga se vació en mi boca y con voracidad me lo bebí todo!! Era delicioso! Me volví loca de placer!! al terminar lo limpie desde sus testículos, su tronco y su glande hermoso y delicioso, llenándolo de besos y agradeciéndole tanta dicha y placer...
Al terminar nos bañamos juntos, prodigándonos caricias tiernas y besos apasionados como dos amantes que saben que todo lo bello termina y se vuelve a la normalidad.
Después de tan bella noche, le di cena para mi hija, le volví a agradecer esos bellos momentos y me despedí con un beso tierno en la boca, reiterando mi petición de que cuando se le ofrezca siempre encontrará una suegra amante y cariñosa, agradecida por su silencio y complicidad.

 

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